La donación de leche materna se convirtió en un recurso fundamental para la recuperación de bebés prematuros, recién nacidos de bajo peso y pacientes internados en terapia intensiva neonatal. Especialistas destacan que la leche humana funciona no solo como alimento, sino también como un soporte inmunológico clave para niños con defensas aún inmaduras.
El doctor Juan Moreno, jefe de Urgencias Pediátricas del Hospital General de Luque, explicó que cualquier madre en período de lactancia que tenga excedente de leche y goce de buena salud puede convertirse en donante. Para ello, debe realizarse controles sanitarios que incluyen análisis de VIH, hepatitis B y sífilis, además de no consumir alcohol, tabaco ni medicamentos incompatibles con la lactancia.
La leche recolectada es sometida a estrictos procesos de pasteurización antes de ser destinada a los recién nacidos que la necesitan. Según el especialista, esto garantiza la seguridad tanto para el bebé receptor como para la madre donante.
Actualmente, los principales centros colectores funcionan en el Hospital San Pablo, Santísima Trinidad, Hospital General de San Lorenzo y Villa Elisa. La leche debe almacenarse en frascos de vidrio esterilizados con tapa plástica y, en muchos casos, los equipos de salud realizan el retiro directamente desde los domicilios de las donantes.


