El café, una de las bebidas más consumidas en Paraguay y el mundo, vuelve a estar en el centro de la investigación científica. Un nuevo estudio internacional publicado en la revista científica Journal of Affective Disorders encontró que el consumo moderado de café (entre dos y tres tazas diarias) podría estar asociado con un menor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo y estrés.
La investigación analizó datos de más de 461.000 personas del Reino Unido durante un seguimiento de 13 años y observó que quienes consumían café de manera moderada presentaban menos probabilidades de padecer trastornos mentales en comparación con quienes no bebían café o lo hacían en exceso.
Los autores describieron una relación en forma de “J”, es decir, que cantidades moderadas parecían tener un efecto beneficioso, mientras que consumos muy altos no mostraban las mismas ventajas. El trabajo incluyó diferentes tipos de café, como instantáneo, molido y descafeinado.
Según los investigadores, los resultados fueron más notorios en hombres que en mujeres, aunque aclararon que todavía se necesitan más estudios para comprender por qué ocurre esa diferencia. Además, el análisis no encontró que la velocidad genética con la que cada persona metaboliza la cafeína modificara significativamente los resultados.
El estudio también plantea que algunos componentes del café podrían influir sobre procesos inflamatorios relacionados con la salud mental. En los últimos años, diversas investigaciones comenzaron a explorar cómo la alimentación y ciertos hábitos cotidianos pueden afectar el bienestar emocional y psicológico.
Aunque los hallazgos resultan alentadores para millones de consumidores, especialistas advierten que el café no debe considerarse un tratamiento contra la depresión o la ansiedad. Factores como el descanso, la actividad física, el estrés, la genética y la alimentación siguen teniendo un peso determinante en la salud mental.
Además, la reacción a la cafeína puede variar mucho entre personas. Mientras algunas sienten mayor energía y concentración, otras experimentan nerviosismo, insomnio o aumento de la ansiedad. En foros y comunidades digitales, muchos usuarios incluso relatan experiencias completamente opuestas respecto al consumo de café y su estado emocional.
La investigación coincide con otros estudios recientes que también encontraron vínculos entre ciertas bebidas y la salud mental. Un análisis publicado este año señaló que, en adultos mayores de 60 años, el consumo de café se relacionó con menores niveles de depresión y ansiedad.
En Paraguay, donde el café ganó cada vez más presencia en los últimos años con el auge de cafeterías de especialidad y nuevos hábitos de consumo urbano, el tema despierta interés tanto entre profesionales de la salud como entre consumidores habituales. Sin embargo, médicos recuerdan que el exceso de cafeína puede provocar alteraciones del sueño, palpitaciones y síntomas de ansiedad en personas sensibles.
Por ello, los expertos recomiendan mantener un consumo moderado y observar cómo responde el organismo. Para quienes ya padecen ansiedad, trastornos del sueño o problemas cardíacos, la recomendación sigue siendo consultar con un profesional antes de aumentar el consumo diario de cafeína.
El estudio concluye que el café podría formar parte de hábitos de vida saludables cuando se consume con moderación, aunque insiste en que la salud mental depende de múltiples factores y no de un único alimento o bebida.


