Salud

Estrés laboral: la epidemia silenciosa que condiciona la salud y competitividad empresarial

El estrés laboral es una reacción física y emocional perjudicial que surge cuando las demandas del entorno superan las capacidades o recursos del empleado. Factores como la sobrecarga de tareas, la falta de autonomía y la inestabilidad contractual son sus principales detonantes. Sus consecuencias no solo afectan el bienestar integral del trabajador —provocando agotamiento y ansiedad— sino que también impactan negativamente en la productividad organizacional.

| Por La Tribuna

En su visita al programa Mina en la Tribu por La Tribu 650AM, el psicólogo clínico laboral, Sergio Argüello, analiza la compleja dinámica de las relaciones en la oficina y el papel crítico que juegan las empresas en la contención de su personal.

Argüello sostiene que, si bien el clima se construye entre todos, la voluntad individual tiene un límite cuando la estructura organizacional no acompaña. En situaciones de conflicto, rumores o incluso acoso, la falta de canales seguros de denuncia deja al colaborador en una posición de vulnerabilidad.

“El ambiente laboral lo generamos todos, pero si mi entorno no colabora, no hay mucho que yo pueda hacer para mejorar. Las empresas tienen que tener una estructura sólida para hacer esa contención o para lidiar con el ‘cuchicheo’ del día a día.”, refirió.

“Son mínimas las empresas que realmente se preocupan por el bienestar de sus trabajadores. Lamentablemente, el empresario quiere facturar y poco le importa si trabajas 12 o 15 horas y te perdiste la clausura de tu hija”, afirmó.

Además, el Lic. Argüello, puso el dedo en la llaga sobre una realidad que afecta a miles de trabajadores: la deshumanización en el entorno corporativo. Sostuvo que, mientras muchas empresas sigan viendo a sus colaboradores como simples estadísticas en una planilla, los resultados económicos sostenibles seguirán siendo esquivos. Hizo énfasis en que la clave del éxito moderno no está en el control absoluto, sino en el reconocimiento de la individualidad y la confianza profesional.

“El empresario o el director ve números, ve estadísticas, y no ve personas muchas veces detrás. Las pocas empresas que realmente se detienen a ver a las personas son las que finalmente tienen mejores resultados económicos”, puntualizó.

“Estamos todavía con una mentalidad muy arcaica... ‘tenés que hacer como yo digo porque yo digo’. Si yo te contrato porque sos experta, yo te dejo hacer tu trabajo... y te doy todas las herramientas y la flexibilidad porque veo tus resultados. Es una cuestión cultural; tenemos una cultura muy autoritaria”, dijo.

El especialista comparó la gestión paraguaya con modelos de países europeos, donde el enfoque se desplaza del “presentismo” y el “autoritarismo” hacia la orientación por resultados. Según Argüello, el miedo a perder el control impide que los líderes locales otorguen la flexibilidad necesaria para que el talento brille.

El profesional también abordó los desafíos más comunes del mundo moderno: el estrés y la convivencia profesional.

A menudo, la presión por el salario y los compromisos económicos nos mantienen atados a entornos desgastantes. Ante esto, Argüello propone una visión pragmática pero liberadora: entender que el trabajo es, ante todo, un cumplimiento de funciones, y que nuestra paz mental no debe depender exclusivamente de la afinidad con los demás.

Finalmente, habló de la importancia de la desconexión emocional y los riesgos de no establecer fronteras claras en el trabajo. No se trata solo de “apagar la computadora”, sino de aprender a no trasladar las tensiones de un ámbito al otro, protegiendo nuestro bienestar y el de quienes nos rodean.

“No es como que tengo una mochilita que digo: ‘esta es la mochila del trabajo, la dejo acá y ya me olvidé’, llevo ese problema de mi casa al trabajo... y ya estoy ahí contra todo el mundo porque me afecta algo que no debería ser así. Tenemos que aprender a delimitar bien cada cosa en su lugar”, sentenció.

Explicó que esto se consigue trabajando en salud mental y creando espacios positivos con uno mismo, con los compañeros de trabajo y la familia.

“Uno tiene que ser bien consciente de que la empresa te contrata para algo específico, para una función. Lo mejor que podés hacer es cumplir perfectamente la función para la cual te contrataron”, mencionó.

La clave para sobrevivir a un entorno difícil no es cambiar a los demás, sino delimitar profesionalmente nuestras responsabilidades y fortalecer nuestro bienestar fuera de la oficina.

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