Salud

Confirman el cierre del penal de Concepción por brote de tuberculosis y cuatro fallecimientos

La directora de Salud Penitenciaria admitió que el sistema de detección es insuficiente y denunció que los internos ingresan con la enfermedad desde las comisarías.

| Por David Martinez
Penitenciaría de Concepción.

La situación sanitaria en las cárceles paraguayas ha alcanzado un punto crítico tras confirmarse el fallecimiento de cuatro internos en el centro penitenciario de Concepción a causa de cuadros de tuberculosis. La Dra. Claudia Piñánez, responsable de sanidad del Ministerio de Justicia, anunció un cierre temporal de 30 días para el ingreso de nuevos reclusos en dicho penal, buscando frenar la propagación de esta enfermedad infectocontagiosa. Esta medida excepcional intenta contener una patología que se ve potenciada por las condiciones de encierro y el abandono de tratamientos previos. Estas precisiones fueron vertidas en el programa Espresso Informativo por La Tribu 650 AM.

Hacinamiento extremo como catalizador de contagios

El principal factor que facilita la dispersión de la tuberculosis en el sistema penitenciario es el hacinamiento, con penales como el de Concepción que rozan los 2.000 internos. Esta realidad impide el aislamiento preventivo de 15 días que dicta el protocolo para los nuevos ingresos, obligando a que los pacientes sanos convivan con sintomáticos en pasillos y celdas saturadas. La falta de espacio físico neutraliza cualquier estrategia de contención sanitaria, convirtiendo a las cárceles en ambientes propicios para la proliferación de bacterias por la escasa ventilación.

Diagnóstico de fallecidos con patologías de base severas

De los cuatro fallecidos reportados, dos eran internos de reciente ingreso que llegaron al penal ya debilitados por la enfermedad. La doctora detalló que los pacientes presentaban patologías de base, incluyendo cuadros cardiovasculares y condiciones de monorreno dializado, lo que complicó su respuesta al tratamiento. Si bien la tuberculosis es una enfermedad curable, el diagnóstico tardío y la coexistencia con otras afecciones crónicas reducen drásticamente las probabilidades de supervivencia en un entorno donde la atención médica está sobrepasada.

Fallas críticas en el sistema de detección inicial

Un punto de conflicto identificado es la falta de controles en las dependencias policiales antes del traslado de los procesados. Piñánez solicitó que el Ministerio del Interior implemente la toma de muestras de catarro en las comisarías, ya que muchos internos ingresan al sistema judicial con la enfermedad activa y sin tratamiento. Esta falta de evaluación integral en la etapa inicial de detención traslada la carga epidemiológica a las cárceles, iniciando focos de contagio masivos antes de que se realice la primera inspección médica penitenciaria formal.

Limitaciones técnicas en el procesamiento de muestras

La capacidad de detección en Concepción fue calificada como insuficiente, con un límite de apenas 20 muestras semanales para un penal de casi dos mil personas. Esta restricción técnica, impuesta por el laboratorio regional dependiente del Ministerio de Salud, impidió una búsqueda activa efectiva de sintomáticos respiratorios. Tras los fallecimientos, se logró un acuerdo para ampliar el procesamiento diario de muestras, buscando alcanzar un ideal de 40 pruebas cada 24 horas para identificar a los portadores antes de que la infección se extienda.

Abuso de la prisión preventiva y su impacto sanitario

La funcionaria señaló que la realidad sanitaria no puede desligarse del abuso de la prisión preventiva por parte del Poder Judicial. La gran cantidad de procesados sin condena genera una rotación constante y una sobrepoblación que satura las sanidades de los 15 centros penitenciarios que hoy registran casos activos de tuberculosis. La estrategia de salud pública choca frontalmente con una política criminal que prioriza el encierro masivo, dificultando el seguimiento de los tratamientos que requieren al menos seis meses de medicación ininterrumpida y controlada.

Dualidad administrativa entre Justicia y Salud Pública

Aunque los funcionarios de blanco dependen del Ministerio de Justicia, todos los programas de control de enfermedades se ejecutan bajo la tutela del Ministerio de Salud Pública. Esta dualidad administrativa ha generado fricciones respecto a la provisión de reactivos y medicamentos en las diversas regiones sanitarias. Piñánez enfatizó que cada región tiene una capacidad de respuesta distinta, lo que explica por qué en penales como Cerezo la detección es más ágil que en la zona norte, evidenciando una falta de homogeneidad en los protocolos.

Protocolo de búsqueda activa de sintomáticos respiratorios

El protocolo sanitario establece búsquedas semanales de sintomáticos respiratorios en todos los pabellones, además de la atención pasiva en la sanidad del penal. Una vez detectado el caso mediante la muestra de catarro, el tratamiento debe ser estrictamente observado por el personal de enfermería para evitar el abandono de la medicación. Sin embargo, en penales con internos viviendo en los pasillos, el control diario de la toma de medicamentos se vuelve una tarea logística casi imposible de cumplir con el personal de blanco disponible actualmente.

Realidad penitenciaria y el riesgo de la normalización

La doctora instó a no normalizar el hacinamiento ni las condiciones de precariedad en las que se encuentran los internos en todo el país. La presencia de la enfermedad en 15 penales de la República es una alerta roja que requiere una intervención interinstitucional urgente. Piñánez subrayó que la tuberculosis es la patología más frecuente en los centros penitenciarios de Latinoamérica debido al contexto de encierro, pero que en Paraguay la situación se agrava por la falta de laboratorios propios que procesen las muestras sin depender de cupos hospitalarios externos.

Compromiso con la preservación de la vida en encierro

La entrevista concluyó con el compromiso de la dirección de salud de intensificar las intervenciones pabellón por pabellón durante el periodo de cierre temporal. La meta es que cada interno con síntomas sea testeado y que el Estado garantice el acceso a los reactivos necesarios de forma diaria. Piñánez sostuvo que, independientemente de la situación judicial de los reclusos, la preservación de la vida es la prioridad absoluta, instando a las autoridades a colaborar para que las cárceles dejen de ser focos de muerte por enfermedades tratables.

También te puede interesar

Últimas noticias