El centro asistencial de referencia pediátrica, Niños Mártires de Acosta Ñú, mantiene un despliegue operativo de alta especialización, realizando intervenciones que incluyen trasplantes de médula ósea y el uso de corazones artificiales para pacientes críticos.
A pesar de las brechas presupuestarias inherentes a la salud pública paraguaya, la institución celebra hitos médicos recientes, como la recuperación de pacientes trasplantados que hoy inician sus fases de fisioterapia.
El compromiso con la calidad de atención se sostiene mediante una cultura institucional que prioriza la empatía y la compasión ante el dolor de las familias. Este análisis detallado de la situación hospitalaria fue compartido por el doctor Héctor Castro en el programa Espresso Informativo por La Tribu 650 AM.
Evolución del trasplante cardíaco y coordinación interinstitucional
El éxito de los procedimientos de alta complejidad en el hospital pediátrico depende de una logística precisa que involucra a la Fuerza Aérea y equipos de cardiocirugía especializados.
El caso de un adolescente de 15 años que recibió un corazón traído desde Minga Guazú ejemplifica la dimensión del trabajo coordinado tras su paso por el corazón artificial.
Actualmente, el paciente muestra signos alentadores de recuperación, habiendo iniciado caminatas asistidas dentro de la sala de internación tras ser desconectado del respirador. Esta realidad refuerza la necesidad de incentivar una cultura de donación de órganos en la sociedad para brindar oportunidades de vida.
Situación de niños en espera y el desarraigo de las familias
Actualmente, existen tres niños en edad escolar, incluyendo a una pequeña de tres años, que aguardan con urgencia un trasplante cardíaco debido a deterioros progresivos.
Las familias de estos pacientes a menudo enfrentan situaciones de desarraigo extremo, trasladándose desde ciudades como Ayolas para permanecer en las cercanías del hospital ante cualquier eventualidad.
La espera se torna angustiosa para los padres, quienes dependen de la solidaridad de donantes en momentos de tragedia. El equipo médico padece junto a estas familias, ejerciendo una vocación de servicio que busca paliar la incertidumbre del deterioro físico de los menores.
Vigencia del programa de talla baja y uso de hormonas de crecimiento
Ante las versiones sobre una posible suspensión del suministro de hormonas de crecimiento, la dirección del hospital ratificó que el programa de talla baja continúa operando.
Este tratamiento es fundamental para niños con diagnósticos precoces de deficiencias en el crecimiento óseo, permitiendo intervenciones oportunas antes de los seis años de edad.
La administración de estos fármacos de alto costo, provistos por el Ministerio de Salud Pública, ha demostrado resultados significativos en la estatura y la seguridad emocional. La detección precoz en la etapa preescolar resulta clave para evitar secuelas permanentes en el desarrollo físico y social infantil.
Trazabilidad de fármacos y digitalización del sistema hospitalario
La gestión de insumos y medicamentos en el Hospital Acosta Ñú se apoya en herramientas tecnológicas como el sistema electrónico HIS y el SISAP para garantizar trazabilidad.
Estas plataformas permiten monitorear la demanda de hasta 1.000 consultas diarias en periodos de alta contingencia respiratoria, optimizando el uso de los recursos críticos disponibles.
Aunque persisten desafíos en la cobertura total de insumos menores, el canal de comunicación abierto con las autoridades de salud facilita la respuesta ante quiebres de stock.
La digitalización ha permitido reducir las brechas administrativas, aunque el gasto de bolsillo sigue afectando a familias en situaciones específicas.
Tratamiento de la diabetes infantil y el desafío de los sensores
El hospital atiende a una población creciente de niños con diabetes tipo 1, ofreciendo acompañamiento endocrinológico y acceso a fármacos complejos para evitar cuadros graves. Sin embargo, existe una preocupación latente por la dilación en las licitaciones de sensores de glucosa, dispositivos esenciales para el monitoreo preventivo y la actuación rápida.
El director Castro se comprometió a interiorizarse sobre los retrasos administrativos en estos procesos licitatorios para asegurar que la tecnología avanzada esté disponible para los pacientes.
El acceso a herramientas de monitoreo continuo representa la diferencia entre el control efectivo de la enfermedad y un riesgo vital significativo.
Aniversario institucional y cultura de la excelencia médica
El próximo 31 de mayo, el hospital conmemorará 25 años de su apertura, consolidando una trayectoria iniciada bajo la gestión de referentes como el doctor Martín Chiola.
La institución ha formado a generaciones de médicos que hoy lideran departamentos clave y mantienen la reputación de eficiencia que caracteriza al centro asistencial de San Lorenzo.
El desafío actual radica en sostener la calidad de la atención frente a una demanda diversificada que incluye a niños de todos los sectores sociales. La mística institucional sigue siendo el motor para enfrentar las limitantes presupuestarias, manteniendo el hospital como un referente regional en pediatría.
Influencia del arte en la formación y vocación de servicio
Más allá de su labor técnica, el director resaltó cómo la formación artística recibida desde la infancia ha influido en su capacidad de comunicación y empatía.
El ejercicio de la música y la declamación, fomentado por su familia, le permitió desarrollar una disciplina que hoy traslada a la gestión hospitalaria y al trato humano.
Esta visión integral de la persona contribuye a un liderazgo que valora no solo el resultado clínico, sino también el bienestar emocional del entorno médico. La formación humanística y la rigurosidad de la ciencia se conjugan en una dirección que busca dignificar cada proceso dentro del hospital.










