Salud

Sonrisas sanas: claves para evitar las caries en niños y adolescentes

La higiene rigurosa, la lactancia materna y una dieta reducida en azúcares son los pilares de una dentición fuerte. El cuidado preventivo debe iniciarse desde el embarazo para asegurar el bienestar bucal de por vida.

| Por La Tribuna
La caries dental es una de las afecciones más frecuentes en la infancia, pero Roa asegura que es totalmente prevenible.

“La sonrisa de un niño es una de las expresiones más hermosas y sinceras. Sin embargo, para que se mantenga sana es fundamental cuidar la salud bucal desde el embarazo”, resalta Elssie Roa, especialista en Odontopediatría y Ortopedia Maxilar.

Según la experta, la prevención primaria tiene un aliado fundamental en la lactancia materna. El amamantamiento exclusivo hasta los seis meses, y complementado hasta los dos años, no solo aporta anticuerpos contra las bacterias de la caries, sino que promueve el crecimiento armónico de los maxilares. Este hábito reduce significativamente el riesgo de maloclusiones, alergias, obesidad y futuras enfermedades cardiovasculares.

Un proceso destructivo pero evitable

La caries dental es una de las afecciones más frecuentes en la infancia, pero Roa asegura que es totalmente prevenible. Esta condición se produce por un desequilibrio bacteriano ante el consumo frecuente de azúcares refinados y una higiene deficiente. Sin la presencia de flúor en el medio bucal, se forman ácidos que terminan por destruir los tejidos dentarios, afectando el habla, la alimentación y la autoestima del menor.

Estrategias de higiene y nutrición

Para proteger la sonrisa en la primera infancia es imperativo iniciar el cepillado desde la aparición del primer diente, utilizando cerdas suaves y pasta dental con flúor (entre 1000 y 1450 ppm). La dosificación es clave; se recomienda la cantidad similar a un grano de arroz para menores de tres años y el tamaño de una arveja para los mayores. Además, los niños deben portar un kit básico en sus mochilas escolares para higienizarse tras la merienda.

En cuanto a la alimentación, la especialista sugiere evitar jugos naturales o artificiales en bebés menores de un año, priorizando siempre el agua y el consumo de frutas en trozos. El azúcar procesado no debería introducirse antes de los dos años y se debe reducir al máximo el consumo de alimentos procesados por su alto contenido de aditivos y grasas. Estos cuidados se deben complementar con visitas rutinarias al odontólogo, siendo la primera antes de cumplir el año de vida.

Nuevos desafíos en la adolescencia

Al llegar a la pubertad, la prevención requiere un enfoque distinto debido a la mayor autonomía y los cambios hormonales. En esta etapa, el uso diario de hilo dental y el cepillado nocturno se vuelven críticos. Los adolescentes deben ser conscientes de los riesgos que implican las bebidas energéticas por su alta acidez, así como el peligro que representan los cigarrillos electrónicos y el tabaco para las encías.

Finalmente, Roa advierte sobre los riesgos externos: el uso de piercings bucales puede provocar fisuras dentarias y retracción de encías, mientras que la práctica de deportes de contacto exige el uso de protectores para evitar fracturas. “Cuidar hoy la salud oral es invertir en una sonrisa que los acompañará toda la vida”, concluye la profesional.

Para proteger la sonrisa en la primera infancia, es imperativo iniciar el cepillado desde la aparición del primer diente.

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