La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó un urgente llamado a los países del continente para intensificar las acciones destinadas a reducir la mortalidad materna. La meta es clara: asegurar que toda mujer acceda a servicios de salud de calidad durante el embarazo, el parto y el puerperio, transformando una realidad que aún cobra miles de vidas por causas evitables.
Cifras que alertan
De acuerdo con los últimos reportes de la organización, en las Américas se registran cerca de 8.000 muertes maternas anuales. Esto representa una tasa de 59 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos, cifra que supera ampliamente el objetivo regional de 30 muertes establecido en la Agenda Sostenible de Salud 2030.
Paraguay no es ajeno a esta crisis. En los últimos meses, el país ha enfrentado un alto número de denuncias por muertes que podrían haberse prevenido. La falta de atención oportuna y las deficiencias en el sistema de salud local reflejan la urgencia de aplicar protocolos más estrictos de respuesta inmediata.
Hemorragias e inequidad
El informe identifica tres factores críticos como las principales causas de fallecimiento. Las mismas son: la hemorragia posparto, trastornos hipertensivos (preeclampsia y eclampsia) e infecciones graves.
A estos factores clínicos se suma la “barrera de la desigualdad”. En América Latina, las mujeres indígenas enfrentan un riesgo hasta tres veces mayor de morir durante el proceso de gestación en comparación con el resto de la población. Las zonas rurales y comunidades de escasos recursos siguen siendo los puntos ciegos de los sistemas sanitarios.
Estrategias para el cambio
Bajo la iniciativa “Cero Muertes Maternas Evitables”, la OPS promueve el fortalecimiento del primer nivel de atención y la creación de redes integradas de servicios. Una de las herramientas clave es la implementación de “paquetes de insumos esenciales”, que permiten a los países adquirir medicamentos y dispositivos médicos a precios accesibles mediante mecanismos regionales de compra.
A pesar de que la pandemia de covid-19 generó un retroceso temporal, la región logró posteriormente una reducción del 17% en la mortalidad materna, lo que equivale a salvar cinco vidas cada día. No obstante, las autoridades insisten en que la salud materna debe ser una prioridad absoluta en las políticas públicas para garantizar que el embarazo sea, en todos los casos, una experiencia segura.


