Salud

Vivir con obesidad triplica riesgo de sufrir depresión y ansiedad

El exceso de peso no es un problema estético, sino una patología compleja que afecta a 6 de cada 10 adultos en Paraguay. El abordaje debe integrar la…

| Por La Tribuna
El abordaje psicológico es clave para lograr cambios sostenibles en el tiempo.

El exceso de peso no es un problema estético, sino una patología compleja que afecta a 6 de cada 10 adultos en Paraguay. El abordaje debe integrar la salud física con el bienestar emocional para lograr cambios sostenibles y combatir la estigmatización, señalan especialistas del IPS.

El riesgo de sufrir depresión o experimentar un problema de salud mental aumenta más de tres veces en las personas que viven con obesidad.

La obesidad no es solo una cuestión estética; es una enfermedad crónica compleja que puede afectar la salud física, emocional y social de las personas.

La especialista Liz Aguiar del Hospital IPS Ingavi expresa que la ganancia de peso debe abordarse como una enfermedad crónica y multifactorial, para echar abajo la idea de que se trata de un problema estético.

Cuando el cuerpo acumula exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, problemas articulares, apnea del sueño e incluso algunos tipos de cáncer. Además, la obesidad puede afectar la autoestima, la salud mental y la calidad de vida.

Aguiar menciona que, actualmente en Paraguay, la obesidad se ha convertido en un problema de salud cada vez más preocupante.

Aproximadamente 6 de cada 10 adultos paraguayos tienen exceso de peso; algunos informes recientes estiman que alrededor del 36% de los adultos viven con obesidad.

La obesidad no tiene una sola causa; es el resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales.

Dentro de los factores biológicos y genéticos se encuentran la predisposición genética familiar, las alteraciones hormonales y el metabolismo más lento, como también en los cambios hormonales (embarazo, menopausia, etc.).

Aguiar también expresa que muchas personas utilizan la comida como una forma de manejar emociones como ser la ansiedad la tristeza el estrés la frustración la soledad; esto se conoce como alimentación emocional.

Influyen la baja autoestima, las dificultades para regular emociones, los antecedentes de trauma o estrés crónico y la presión social o estigmatización.

La obesidad no solo impacta el cuerpo. También puede afectar profundamente la salud mental, con sentimientos de culpa o vergüenza, ansiedad, depresión, aislamiento social, estigmatización o discriminación.

Por eso, el tratamiento de la obesidad no debe centrarse únicamente en la dieta, sino también en el bienestar emocional.

Recomendaciones psicológicas para el manejo de la obesidad

El abordaje psicológico es clave para lograr cambios sostenibles en el tiempo. La comida no debe ser vista como castigo ni como consuelo emocional. Es importante aprender a comer con conciencia y equilibrio. Muchas veces se come por emociones y no por hambre. Reconocer estas emociones ayuda a desarrollar otras formas de afrontamiento.

El cambio saludable no se logra desde el rechazo al propio cuerpo, sino desde el cuidado y el respeto hacia uno mismo. Pequeños cambios sostenidos son más efectivos que dietas extremas. El objetivo no es solo bajar de peso, sino construir un estilo de vida saludable.

La obesidad también está relacionada con el entorno en el que vivimos. Por eso, es importante trabajar a nivel social y comunitario.

Cuidar nuestra salud física y mental es una responsabilidad compartida entre la persona, la familia, la comunidad y el sistema de salud.

Promover hábitos saludables, acompañar sin juzgar y trabajar en la prevención puede ayudarnos a construir una sociedad más saludable y consciente.

La comida no debe ser vista como castigo ni como consuelo emocional. (Shutterstock)

También te puede interesar

Últimas noticias