Colectividad paraguaya cumple quince años mostrando la cultura en Tokio

La cultura paraguaya volvió a brillar en Japón con la 15.ª edición del Paraguay Festival de Tokio, un encuentro organizado íntegramente por voluntarios que reunió música, danza, artesanía y gastronomía en el Parque Hikarigaoka.

| Por La Tribuna
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La comunidad paraguaya en Japón celebró la 15.ª edición del Paraguay Festival en el Parque Hikarigaoka de Tokio con el dulce sonido del arpa paraguaya, la danza y la gastronomía. El evento convocó a 10.000 personas.

El Parque Hikarigaoka, en el distrito de Nerima, se volvió el epicentro de la cultura paraguaya en el país asiático con la 15.ª edición del Paraguay Festival que ya se consolidó como una de las principales vitrinas de promoción cultural del país en Japón.

“Este festival es mucho más que un evento; es una gran familia unida por Paraguay, incluso estando lejos de nuestra tierra”, expresó la presidenta del festival, Miriam Megumi Kumagai.

El evento congregó a más de 10.000 visitantes, entre miembros de la comunidad paraguaya residente, representantes diplomáticos y público japonés.

En esta edición del 2026 ofrecieron una programación que incluyó presentaciones de la tradicional arpa paraguaya, danza, talleres de elaboración de ñandutí, juegos y actividades culturales para toda la familia, sumado a una destacada oferta gastronómica con platos típicos como el asado, la chipa y la sopa paraguaya.

En el escenario desfilaron artistas como Pasión Latina JP de zumba, Life Stories: Band, Rumico y Araresa, y Lucía Shiomitsu y Las Campanas, entre otras en una jornada que también celebró el 90º aniversario de la inmigración japonesa en Paraguay. Ofrecieron además una rifa que consistía en un pasaje de ida y vuelta a nuestro país entre otros premios tradicionales.

Un año de preparación

El trabajo previo para que el evento se concrete lleva un año de preparación. Más de 150 voluntarios colaboraron en el montaje de toldos, mesas, sillas y escenario. Para agradecer el esfuerzo, un equipo de 25 personas preparó desde temprano un asado, ese almuerzo que transporta con su sabor a los voluntarios y artistas directamente a Paraguay.

Además de la gastronomía y el entretenimiento, este año se habilitó una “Estación Ecológica”, donde unos 12 voluntarios trabajaron durante toda una jornada clasificando los residuos de las seis horas de fiesta. Como resultado obtuvieron 310 kilos de basura reciclada.

La limpieza continuó días después hasta devolver al parque su estado original. “El éxito de un festival no se trata solo de la diversión de la jornada, sino también de la responsabilidad de preservar el medioambiente”, destacaron desde la organización en sus redes.

La nueva cerveza y los sabores de la tierra

Como parte de la celebración, la organización presentó la cerveza oficial del festival, una producción exclusiva elaborada especialmente para el evento y disponible únicamente durante esa jornada, en una edición limitada. Los sabores de la cerveza Parafes están inspirados en ingredientes paraguayos: mandioca, té mate aromático y arroz, y son elaborados artesanalmente por la comunidad. Durante la jornada, se vendieron unas 1.000 botellas.

Pese a la lluvia que apareció por momentos, la fiesta no se detuvo. “Trabajamos bajo la lluvia preparando cada detalle y hoy, entre momentos de sol y lluvia, seguimos adelante con una alegría inmensa, unidos por el amor a Paraguay”, agregó Kumagai.

Con quince años de trayectoria, el festival reafirma su papel como una verdadera celebración de la cultura paraguaya en Japón, proyectando al mundo la riqueza de las tradiciones nacionales y el aporte de la comunidad paraguaya en el exterior.

Mandioca, maíz y queso de producción propia en Japón

La distancia no hizo que se borren los sabores del país natal, ya que esta colectividad se dedica a cultivar cada vez más materia prima base de nuestras delicias paraguayas.

Miryan Megumi había narrado en su libro “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón” que varios compatriotas montaron emprendimientos agrícolas para producir ingredientes típicos para no perder la costumbre ni sabores con los que se creció.

La cosecha precisamente se realiza en esta temporada y las familias compran, congelan y conservan durante todo el año. Las ventas las hacen a través de las redes sociales, donde toman pedidos a los migrantes bajo el lema “Mandioca de Itapúa, fresca en Japón”. El precio por kilogramo ronda los cinco dólares.

Además de este tubérculo, otros se dedican a cultivar maíz para platos tradicionales y procesan parte de la cosecha para obtener el almidón, el ingrediente indispensable para la chipa y el mbeju.

El gran desafío fue el queso paraguayo, algunos de los emprendedores hicieron grandes esfuerzos para incluso obtener el cuajo, un elemento importante para que cumpla las mismas características de nuestro país. Actualmente elaboran el producto por pedido para que cada familia pueda hacer la sopa, chipa, mbeju entre otros platos tradicionales.

Estas historias quedaron documentadas en el libro de Megumi, cuya primera edición de 850 ejemplares se agotó.

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