Lo que debía ser un viaje de trabajo hacia la ciudad de Sevilla se convirtió en una de las peores tragedias ferroviarias del siglo XXI en España para el paraguayo Rodrigo Fernández Andés, residente en Madrid. El joven viajaba a bordo del tren rojo de la empresa Iryo, en el asiento 6B del quinto vagón, cuando el vehículo detuvo repentinamente su marcha sobre la vía en una zona despoblada.
En contacto con La Tribu 650 AM, Rodrigo comentó cómo minutos después de quedar varados y sin cobertura telefónica, la unidad fue embestida por la parte posterior por un tren AVE blanco que se desplazaba a una velocidad estimada en 200 kilómetros por hora. Debido a la posición en que viajaba, con las piernas apoyadas contra el respaldo contiguo, Fernández evitó salir despedido y resultó sin lesiones físicas.
Tras abrir las salidas de emergencia junto a otros pasajeros ante el temor inmediato de una colisión con una tercera unidad, el compatriota fue directamente a auxiliar a las personas que salían de los vagones siniestrados.
“Yo lo veo desde el lado del milagro y no desde la tragedia; salí literalmente sin ningún rasguño, gracias a Dios. Bajamos con miedo a que venga un tercer tren, esquivando los cables de la catenaria con electricidad y el inicio de fuego en el primer vagón. Empecé a ayudar con agua a una señora que estaba ensangrentada con sus hijos; lo que vi ahí no se me va a borrar nunca de la cabeza”, relató Rodrigo Fernández Andés.
Sospechas de falla técnica y comunicación con Asunción
El testimonio del pasajero coincidió con las primeras hipótesis técnicas que indagan la falla de los sistemas informatizados de seguridad en las vías, como los sensores y la señalización lumínica, los cuales habrían derivado en una orden errónea desde el puesto de mando central para mantener la marcha regular a alta velocidad en lugar de avanzar con precaución visual.
Tras superar las horas críticas y brindar auxilio en el lugar del desastre, el joven pudo contactar con sus seres queridos. Rodrigo refirió que mediante videollamada se comunicó con sus padres para poder tranquilizarlos y transmitirles la seguridad de que él estaba bien, dentro de todo.
El siniestro ferroviario, considerado entre los más graves de la red española de alta velocidad, dejó decenas de víctimas fatales y más de un centenar de heridos.


