Entender qué necesita la gente, cómo vive y qué espera de los productos es uno de los principales desafíos para las marcas de hoy. Ya no alcanza con ofrecer algo de buena calidad, sino que también importa cómo se incorpora un producto o servicio a la vida cotidiana, la experiencia que genera y si responde a alguna necesidad concreta del consumidor.
Este fue uno de los ejes de la exposición de la especialista en tendencias de consumo Ximena Díaz Alarcón, CEO y fundadora de Youniversal (consultora de investigación de mercado) en el Technovation de PMI, quien planteó que las empresas deben mirar más allá de sus propios productos para identificar oportunidades.
Ximena decía que una de las claves es detectar los pequeños problemas que aparecen en la rutina. Una solución práctica, una experiencia distinta o un servicio que facilite una actividad pueden acercar una marca al público, incluso cuando no están directamente relacionados con lo que vende.
La propuesta es observar cómo se comportan las personas, qué dificultades enfrentan y qué cambios se producen en sus hábitos. Esa información puede ayudar a desarrollar productos, servicios y experiencias más conectados con la realidad de los consumidores.
Experiencias que van más allá del producto
La búsqueda de nuevas formas de relacionamiento también se refleja en los sabores y en las propuestas que acompañan el consumo habitual. Ximena mencionó como ejemplo los yogures con sabores inspirados en cócteles, como el daiquiri o el mojito, una forma de introducir novedades en una categoría cotidiana y despertar la curiosidad del consumidor. Las marcas buscan así renovar productos conocidos y adaptarse a distintos gustos y momentos de consumo.
En ese escenario, el envase dejó de cumplir solamente una función práctica. Ximena citó propuestas de agua mineral y té con una estética inspirada en el heavy metal, que rompen con la presentación habitual de este tipo de productos. También mencionó el uso de errores tipográficos intencionales en los envases para provocar comentarios y conversación en las redes sociales. Así, el diseño y los detalles inesperados se convierten en recursos para captar la atención y generar una relación diferente con el consumidor.
Otra oportunidad está en recuperar elementos del pasado, el interés por objetos y experiencias analógicas, la música de otras épocas y las actividades presenciales muestra que, en medio de una vida cada vez más digital, existe un público que busca desconectarse de las pantallas y recuperar formas de entretenimiento que percibe como más cercanas.
Esta tendencia no implica necesariamente un rechazo a la tecnología. Más bien, plantea la posibilidad de combinar las herramientas digitales con experiencias físicas, encuentros y actividades que permitan una relación diferente con las personas.
Escuchar, personalizar y generar confianza
El foco también estuvo en la importancia de escuchar al consumidor, sobre todo cuando sus opiniones son críticas. Los comentarios negativos pueden revelar aspectos que necesitan mejorar y, en determinados casos, convertirse en oportunidades para generar nuevas propuestas.
En cuanto a la percepción también mencionó que al comprar no todos buscan asesoramiento, algunos prefieren observar y decidir, señaló que reconocer esa diferencia ofrece una experiencia acorde a cada cliente.
Mencionó además que las herramientas de la IA también están cambiando las decisiones de compra, ya que los consumidores actuales recurren a estas plataformas para comparar opciones y buscar recomendaciones. Es ahí que el nuevo desafío de una empresa es construir una reputación confiable y ofrecer información clara, útil y consistente en sus espacios digitales.
El consumidor del futuro
La incertidumbre económica, los cambios tecnológicos y la transformación del trabajo también influyen en las decisiones de consumo. En ese contexto, cobran importancia las propuestas vinculadas con el bienestar, los estados de ánimo y la necesidad de encontrar momentos de calma o disfrute.
Para Díaz Alarcón, observar estas señales permite anticipar cómo podrían cambiar las expectativas en los próximos años. Sin embargo, no se trata solamente de identificar qué productos tendrán demanda, sino de comprender qué necesidades, temores y aspiraciones explican las elecciones de las personas.
La especialista planteó que las empresas deben analizar estas transformaciones desde una perspectiva amplia. Una buena atención, una compra sencilla o una propuesta innovadora en un sector pueden elevar las expectativas sobre otros.
El desafío, por tanto, consiste en conocer el contexto del consumidor y encontrar formas genuinas de responder a sus necesidades; es decir, más que seguir una tendencia deben identificar propuestas útiles, cercanas y sostenibles en el tiempo.


