En una emotiva homilía centrada en el Evangelio sobre el principal mandamiento de la ley, el obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela remarcó que el verdadero cambio social no vendrá de leyes externas, sino de la transformación interior a través del amor de caridad hacia Dios y el prójimo.
El representante eclesial recordó el diálogo bíblico en el que Jesús establece que amar a Dios y al prójimo “como a uno mismo” coloca al ser humano frente a un espejo ante el cual es imposible mentirse sobre la propia conducta.
Guerra, egoísmo y la “ley de la selva”
Monseñor lamentó que la historia de la humanidad esté cargada de siglos de conflicto y muy poca paz, advirtiendo que el gesto fratricida de Caín matando a su hermano Abel se repite en el día a día.
Explicó que la envidia, el orgullo, la avaricia y la ambición desordenada convierten al hombre en un “lobo para el hombre”, haciendo que al alejarse de la ley de Dios la sociedad caiga inevitablemente en la ley de la selva, cayendo en crímenes, violaciones y abusos. Citando al profeta Oseas y el libro de Proverbios, recordó que “el pecado hace infelices a los pueblos”.
San Agustín y el Evangelio de San Juan
El prelado instó a aplicar la célebre máxima de San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”, aclarando que esto exige actuar con verdadero amor de caridad en cada acción, ya sea al hablar, callar o corregir.
Asimismo, citó el ejemplo del apóstol San Juan, quien en su vejez repetía de forma invariable el mandato de amarse los unos a los otros como síntesis de todo el Evangelio. Como cierre, compartió una parábola ilustrativa sobre la recompensa divina hacia las personas caritativas y solidarias. Así también destacó que si buscamos vivir en un país sin violencia, solo el amor será la solución.


