Los especialistas avanzan con el desmontaje y la sanitización de los elementos, además de preparar el retiro de dos columnas cuya estructura se encuentra comprometida.
Cada componente recibe un tratamiento individualizado que incluye consolidación estructural, obturación de partes faltantes y reintegración de la película pictórica, mediante procedimientos científicos que permiten recuperar las superficies decoradas sin alterar los materiales originales.
Uno de los principales desafíos es el deterioro de las estructuras de madera, por lo que los restauradores efectúan diagnósticos técnicos para identificar patologías y determinar las medidas necesarias, evitando modificaciones que afecten la autenticidad de las piezas.
Luego de estudiar cada pieza, desarrollan limpiezas controladas y labores minuciosas, con especial atención a las zonas más vulnerables.
La iglesia tiene sus orígenes en una capilla fundada en 1803, elevada a parroquia en 1893. Su interior se distingue por retablos de influencia franciscana y manifestaciones del barroco guaraní.
Además de su valor arquitectónico, constituye un referente de las tradiciones religiosas de la comunidad, cuyos retablos, púlpitos e imaginería sacra forman parte de una herencia cultural que se busca mantener viva para las generaciones presentes y futuras.


