Unas 70 familias del barrio San Blas, en el distrito de Nueva Germania departamento de San Pedro, atraviesan una crítica situación económica tras la crecida y el desborde del río Aguaraymi. Las inundaciones afectaron de manera directa a más de 200 personas cuyo único sustento diario es la producción de ladrillos (olería).
Ante la imposibilidad de trabajar por la acumulación de agua y la constante inestabilidad climática, los pobladores realizaron un llamado de auxilio urgente a las autoridades del Gobierno central, solicitando la intervención inmediata de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) para la provisión de víveres, chapas y materiales de asistencia básica.

Instalaciones bajo agua e imposibilidad de trabajar
Los afectados explicaron que el cause hídrico se encuentra a escasos 150 metros de las viviendas y zonas de trabajo. Las continuas lluvias provocaron que el río sobrepase rápidamente su nivel normal, inundando por completo los hornos, la pista de moldeado y la materia prima.
“Imposible es trabajar en estas condiciones. El río Aguaraymi salió de su cauce e inundó todo. Hay más de 70 familias y cerca de 140 a 200 personas afectadas que se quedaron sin trabajo. Hay muchas criaturas en el barrio y la situación está muy difícil. Necesitamos que el Gobierno nos eche una mirada y nos envíe ayuda, porque no tenemos forma de generar ingresos”, relataron en guaraní los pobladores de la zona.
Perspectivas desalentadoras
Los trabajadores oleros señalaron que las pérdidas son casi totales y que el panorama a corto plazo es desalentador, ya que el agua tardará varios días en descender y el suelo requerirá un tiempo prolongado de secado antes de retomar la moldeada de ladrillos.
Los vecinos del barrio San Blas aguardan una respuesta rápida de las instituciones estatales para recibir kits de víveres y asistencia edilicia temporal mientras dure la emergencia fluvial.


