La recuperación del microcentro de Asunción no depende solo de reparar edificios o atraer comercios. También exige revisar las reglas para intervenir propiedades históricas y los plazos de autorización. Esa es la discusión que plantea el arquitecto urbanista Diego Sotomayor, quien considera que algunas normativas patrimoniales alejan inversiones y aceleran el deterioro que se busca evitar.
“Tenemos normativas patrimoniales tan rígidas y románticas que terminan logrando lo contrario a lo que buscan”, afirmó. Según dijo, algunos propietarios prefieren dejar que una estructura se deteriore antes que afrontar trámites que pueden extenderse por tres años para intervenir un inmueble.
La idea no es borrar la memoria arquitectónica, sino equilibrar conservación y nuevos usos. “Mantengamos la memoria histórica y las fachadas icónicas, pero permitamos que hacia adentro y hacia arriba se construya modernidad habitable”, señaló. A su criterio, el microcentro no debería ser “un museo abandonado a cielo abierto”, sino un barrio donde la gente elija vivir.
Jóvenes necesitan una oportunidad para poblar el centro
Sotomayor también propone estudiar beneficios tributarios para jóvenes profesionales que quieran comprar su primer departamento en la capital. La idea busca responder a la salida de habitantes hacia otras ciudades del área metropolitana y recuperar actividad residencial en el centro.
En este sentido, el experto extiende el debate hasta la Costanera, donde, según dijo, leyes y ordenanzas desactualizadas mantienen trabados proyectos inmobiliarios. Plantea actualizar las reglas para atraer inversión privada y dar un uso social a las riberas.
Para Sotomayor, la Municipalidad debe ser aliada de quienes invierten, con reglas claras y menos rigidez para la inversión privada. El desafío es conservar el patrimonio y aprovechar el suelo urbano sin condenar edificios al abandono ni cerrar la puerta a nuevos habitantes.
Las costaneras, el diamante en bruto de Asunción
Históricamente se presenta el desafío de asfaltar una calle para que, días después, la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap) la rompa para reparar cañerías, una situación que el arquitecto Diego Sotomayor cuestiona en Asunción. A su criterio, la falta de coordinación entre la Municipalidad y la Essap es algo que termina perjudicando a los vecinos y deteriorando obras recién ejecutadas.
El problema, explicó, es que el municipio pavimenta sin coordinar previamente los trabajos con la empresa aguatera, que luego debe intervenir por pérdidas subterráneas en caños obsoletos. El resultado son baches eternos que la ciudadanía ya no tolera.
En este sentido, el arquitecto propone impulsar una ordenanza que unifique los cronogramas de reparación de cañerías y la pavimentación. La iniciativa también establecería la obligación de restituir las calles a su estado original y multas para quienes incumplan. El objetivo es evitar que la inversión pública se pierda por trabajos desarticulados.
“Asunción tiene que volver a mirar al río”
Pero las calles no son el único desafío. Para el arquitecto, el diamante en bruto que tiene Asunción son sus costaneras Norte y Sur, espacios con potencial para transformar la relación de la ciudad con el río y generar nuevas oportunidades de desarrollo urbano.
Sotomayor considera que las normas desactualizadas desmotivan proyectos que podrían integrar las riberas a la dinámica urbana. Habilitar inversiones con reglas claras permitiría recuperar esos espacios. “Asunción tiene que volver a mirar al río”, resumió el urbanista.
A su criterio, la ocupación activa de las riberas también podría contribuir a mejorar la seguridad, con mejor iluminación, servicios y presencia permanente.

