Las intensas precipitaciones registradas desde julio tras la consolidación del fenómeno El Niño provocaron un acelerado e inusual incremento en el nivel del río Paraná, manteniendo en alerta a las poblaciones ribereñas del país.
El ingeniero Benjamín Martínez, jefe de Hidrología de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), explicó a Espresso Informativo de la 650 AM, que más de 50 represas ubicadas en territorio brasileño, sumadas a Itaipú y Yacyretá, debieron comenzar a verter agua al superar su capacidad máxima de almacenamiento.
“El río Paraná es un curso regulado. Ante la abundancia de lluvia acumulada en la cuenca, los embalses ya no pueden retener el volumen hídrico y deben liberar el exceso hacia aguas abajo”, detalló el especialista.
A diferencia del Paraná, el río Paraguay continúa con niveles bajos debido a la falta de precipitaciones en la zona del Pantanal, su principal fuente de recarga natural. No obstante, las proyecciones meteorológicas e hidrológicas de la mesa interinstitucional prevén que los efectos de El Niño se prolonguen al menos hasta el primer trimestre de 2027.
Impacto en la navegación y la economía
Pese a los riesgos de inundación en las zonas bajas, la crecida del río Paraná representa una ventaja operativa para el sector logístico y agroexportador. El aumento del caudal permitirá la navegación a carga completa de las embarcaciones del Alto Paraná, optimizando costos, aunque las autoridades instan a extremar precauciones ante la fuerza de la corriente.


