En una época en la que no existían fotografías ni otros recursos visuales al alcance de todos para mostrar cómo eran los animales, las figuras talladas en madera servían para representar especies de la fauna. Así lo explicó Simón Pychangui en una entrevista exclusiva para La Tribuna.
Esta tradición se mantiene hasta hoy en la comunidad indígena Aché de Puerto Baratay, ubicada en el distrito de Naranjal, Alto Paraná, donde los artesanos elaboran tallas en madera de cedro pirograbadas con formas de carpinchos, tatúes, tapires y otros animales.
La actividad comenzó en la familia del artesano en 1977, con su abuelo, quien utilizaba alambre, fuego y herramientas como el machete para trabajar la madera. La tradición pasó luego a su padre, a su hermano y, finalmente, a él, quien lleva casi 19 años dedicado a esta labor y actualmente trabaja junto con su esposa.
Una tradición que se mantiene
Para elaborar las tallas utilizan el corazón del cedro de árboles caídos y no talan para este fin. Primero observan la madera para definir el animal, le dan forma con machete, trabajan los detalles con cuchillos, lijan la pieza y finalizan con el pirograbado, técnica que permite dibujar sobre la superficie mediante el fuego.
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El lijado comprende entre tres y cinco etapas, según el acabado buscado, y prepara la superficie para el pirograbado. Aunque mantienen las herramientas tradicionales, también utilizan las modernas y eléctricas para facilitar la labor. La elaboración puede llevar de tres a cuatro días de trabajo continuo y más tiempo en piezas grandes por los detalles del pirograbado.
De las miniaturas a las piezas mayores
Las tallas en madera de cedro pirograbadas se comercializan a través de la cuenta de Instagram “Arte Aché”, donde reciben pedidos y coordinan los envíos. Las miniaturas tienen precios de entre G. 25.000 y G. 35.000, mientras que las piezas de mayor tamaño pueden alcanzar hasta G. 150.000.
Así, el arte no se limita a crear piezas que resulten agradables a la vista, ya que desde tiempos antiguos también fue una forma de transmitir conocimientos y enseñar a los niños sobre su entorno. Hoy, la expresión artesanal suministra arte y sustento para los hogares paraguayos.

