Asunción enfrenta un problema que va más allá de los baches, el tránsito o los desagües. Para el arquitecto urbanista Diego Sotomayor, uno de los principales desafíos que tendrá la nueva intendenta que asumirá será atender la presión que ejercen diariamente quienes ingresan desde el área metropolitana sobre una ciudad que recauda como municipio, pero funciona como capital de todo el entorno.
El profesional indicó que casi dos millones de personas llegan cada día desde Ñemby, Villa Elisa, San Lorenzo, Luque, Limpio y otras ciudades para trabajar en Asunción. Ese movimiento implica más vehículos, desgaste del pavimento, congestión y residuos.
En este sentido, considera que esta presión traslada a los residentes el costo de sostener una infraestructura utilizada por una población mucho mayor. Por eso, plantea discutir una normativa que nos permita contar con más recursos. “Urge la Ley de Capitalidad para disponer de fondos que se destinen exclusivamente a mejorar la infraestructura asuncena”, sostiene.
Inversión debe ser acorde a gastos que se generan
El planteamiento no busca cuestionar el derecho a trabajar de quienes llegan, sino reconocer que la ciudad cumple una función metropolitana que requiere un esquema de financiamiento acorde. A esto se suma el desafío de recuperar habitantes. El urbanista advierte que la pérdida de población, especialmente de jóvenes que se mudan a ciudades vecinas, encarece los servicios y debilita la vida urbana.
Como alternativa, propone crear incentivos tributarios para jóvenes profesionales que quieran comprar su primera vivienda y volver a habitar sectores como el centro histórico.
Más allá de cuánto aporta cada municipio, el desafío es planificar una metrópoli donde las personas viven, trabajan y utilizan servicios más allá de sus límites. Para Sotomayor, esa realidad exige pensar el territorio como un conjunto.
Boom inmobiliario necesita reglas para crecer bien
El crecimiento inmobiliario de Asunción avanza con fuerza, pero plantea nuevos desafíos para la infraestructura urbana. Para Diego Sotomayor, el desarrollo vertical debe continuar porque moviliza inversiones y genera empleo, pero una materia pendiente para la nueva intendenta será establecer reglas que permitan acompañar ese proceso.
Uno de los principales puntos de preocupación a nivel urbanístico es la impermeabilización del suelo. El hormigón y el asfalto reducen la capacidad de absorción y cada nuevo desarrollo puede modificar el recorrido natural del agua. “Cuando la expansión no está acompañada por obras pluviales, los efectos terminan trasladándose a las calles y viviendas cercanas”, alertó el experto.
El experto plantea que parte de los recursos generados por los grandes desarrollos privados puedan destinarse a infraestructuras públicas en sus zonas de influencia, especialmente a obras de desagüe pluvial. La idea apunta a que las inversiones también contribuyan a mitigar parte del impacto que generan en el ambiente.
Aclara que su planteamiento no busca frenar las nuevas construcciones, sino acompañarlas con planificación. Para el profesional, la nueva intendenta deberá lograr un equilibrio entre inversión, infraestructura y calidad de vida en Asunción.
“Urgen condiciones claras para que el crecimiento vertical pueda continuar sin profundizar los problemas de drenaje que ya afectan a distintos barrios”, enfatizó el urbanista. La discusión, sostiene, debe delimitar qué infraestructura necesita cada zona antes de seguir aumentando su densidad.
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