Anoche, en la misa en el Santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque, como antesala de la jornada central que se conmemora hoy 7 de octubre, día de la festividad mariana, el nuncio, monseñor Vincenzo Turturro, dirigió un fuerte mensaje a más de 2.000 devotos que participaron de la celebración.
En su reflexión, llamó a los luqueños a redescubrir las raíces marianas y cristianas de la ciudad y a comprender el desarrollo no solamente como crecimiento de infraestructura, sino como un proceso que debe alcanzar a todos y a cada uno de sus habitantes.
Turturro sostuvo que la identidad del distrito está profundamente vinculada con la Virgen del Rosario y que reconocer ese origen puede ayudar a mirar el futuro desde otra perspectiva. “El desarrollo de la ciudad es una invitación profunda a garantizar un progreso real e integral para todos y para cada uno de los ciudadanos”, afirmó.

En ese sentido, insistió en que el progreso no puede medirse únicamente por la construcción de edificios, calles, rutas o viviendas, sino por las oportunidades que genera para las personas. “No podemos pensar a todos olvidándonos de alguien. Que todos tengan las mismas oportunidades. Nadie, nadie tiene que quedar atrás”, remarcó.
El representante de la Santa Sede llamó a colocar nuevamente a la Sagrada Familia en el centro de la vida comunitaria e instó a la conversión, el perdón, la reconciliación y la recuperación de valores como la ternura y la humildad para superar la soberbia y las divisiones. En ese sentido, pidió a los paraguayos dejar atrás las polarizaciones y priorizar lo que une a sus habitantes.
LEA TAMBIÉN: Municipios declaran asueto por la festividad de la Virgen del Rosario
Protección social y dignidad
La protección social efectiva para todos fue otro de los ejes centrales de la homilía. El mensaje coincidió con el tema establecido para la misa de víspera de la festividad: “Brindar una protección social efectiva para todos”. Además subrayó que la dignidad humana no depende del dinero, del poder ni de la posición social.
El nuncio también citó distintas formas de vulneración de esa dignidad, como la falta de respeto hacia las mujeres, los niños, la familia, la vida, el trabajo digno y las personas en situación de pobreza. Sumó además la responsabilidad de quienes asumen compromisos públicos de respetar y proteger la dignidad de las personas.

Finalmente, llamó a los luqueños a vivir su identidad mariana como un compromiso concreto con los demás. “No puedo olvidarme de mis hermanos, no puedo ignorarlos, no puedo despreciarlos”, expresó, al plantear que una comunidad que se reconoce bajo la protección de la Virgen del Rosario está llamada a construir una sociedad más solidaria, humana y fraterna.


