Según el comunicado del obispo Joaquín Robledo, el pasado domingo 20 de septiembre, vecinos y feligreses descubrieron que en el templo se habían cometido actos de profanación y sacrilegio contra la Eucaristía. Hasta el momento, no se conoce quiénes serían los responsables.
La Diócesis señaló que el hecho causó dolor entre los fieles y en la comunidad de la capilla. El obispo expresó su cercanía y pesar ante la situación y manifestó una denuncia firme por la gravedad del hecho para la Iglesia.
El comunicado explica además que la profanación ocurre cuando una persona realiza “cualquier acción voluntaria y gravemente despreciativa hacia las Sagradas Especies”. La definición comprende el pan y el vino consagrados o una sola de estas especies, la Eucaristía.
Asimismo, Robledo indicó que, si se comprueba que una persona bautizada en la Iglesia católica sustrajo, llevó, usó o arrojó la Eucaristía con una finalidad sacrílega, se aplicaría lo establecido en el Código de Derecho Canónico. La remisión de la pena, en los casos reservados a la Sede Apostólica, corresponde a la autoridad competente de la Santa Sede.


