Cada año, la Iglesia católica conmemora la jornada del último domingo de septiembre y el papa León XIV dedicó esta edición a la protección y dignidad de los niños, niñas y adolescentes migrantes, bajo el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”. En el país, en la Basílica de Caacupé, el monseñor Pedro Collar Noguera, obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, exhortó a defender plenamente los derechos y la dignidad humana para los extranjeros residentes en Paraguay.
Señaló que detrás de cada persona que migra existe una historia familiar y de sacrificios. Mencionó a madres que dejan a sus hijos al cuidado de otras personas, padres que cruzan fronteras por un jornal y jóvenes que buscan oportunidades. “Detrás de quien camina con una maleta cargada de ausencias hay un rostro, un nombre, una historia de sacrificios que casi nunca llegamos a dimensionar”, expresó.
El obispo sostuvo que ser extranjero, no tener documentos o carecer de trabajo no elimina la dignidad de una persona. Recordó el aporte de familias extranjeras a Paraguay y el éxodo de paraguayos hacia otros países. En ese sentido, afirmó que los compatriotas migrantes merecen respeto y gratitud, pero sostuvo que el objetivo debe ser que emigrar sea una decisión libre y no una consecuencia de la falta de oportunidades.
Afirmó que el bien común no corresponde únicamente a los gobiernos, sino que se construye diariamente en la familia, el trabajo y el barrio. También cuestionó la actitud de quedarse solamente en las quejas y planteó la necesidad de asumir las responsabilidades que corresponden a cada persona.
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Pidió tejer redes de solidaridad
Collar Noguera abordó el criadazgo, el trabajo infantil y la situación de calle de niños y adolescentes, y señaló que el Estado, la Iglesia y la sociedad deben intervenir ante la falta de protección. También pidió denunciar la trata y explotación sexual y proteger a las víctimas. “Ninguna costumbre heredada y ningún apuro económico justifican que a un niño se le robe la infancia”, afirmó.
Finalmente, dijo que la Iglesia debe hacer de la hospitalidad una práctica permanente y promover espacios de encuentro entre jóvenes locales y migrantes para prevenir la soledad y el rechazo. También se planteó fortalecer la protección jurídica y las instituciones de niñez, además de construir redes de diálogo y solidaridad desde las comunidades y la ciudadanía.


