Raudales en Lambaré exponen una deuda pendiente de planificación

El arquitecto Jorge Rubiani advirtió que los raudales que se padecen en la ciudad de Lambaré no responden solamente a las lluvias. La falta de drenaje y la impermeabilización del suelo agravan un problema que los vecinos ya no toleran en cada tormenta.

| Por La Tribuna
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.Los vecinos consultados dijeron que las calles intransitables son un gran pendiente para el próximo intendente, pues sus vehículos se dañan severamente, y generan un golpe al bolsillo.Jorge Romero, La

La ciudad de Lambaré arrastra un problema que vuelve a aparecer con cada lluvia, el de los raudales. Para el arquitecto Jorge Rubiani, el riesgo no puede analizarse solamente como consecuencia de las precipitaciones, sino como resultado de una ciudad que creció sin resolver su drenaje pluvial.

“Los raudales se originan, en primer lugar, porque no tenemos un sistema de desagüe. A esto se sumó otro factor, que es la creciente impermeabilización del suelo. Se pavimentan calles, estacionamientos, terrenos y superficies comerciales sin considerar por dónde circulará el agua ni cuánto puede absorber el subsuelo”, remarcó el profesional.

El efecto se vuelve más grave cuando las lluvias concentran grandes volúmenes en pocos minutos. Vecinos consultados por La Tribuna señalaron que sienten temor, pues Lambaré ya registró muertes vinculadas a la fuerza de los raudales. Además, resaltaron que cada vez que llueve, las inundaciones se producen en pocos minutos, y el agua circula con fuerza antes de desembocar en el arroyo Lambaré.

La pavimentación no siempre es igual a progreso

Rubiani cuestionó que la pavimentación sea considerada automáticamente como progreso. A su criterio, antes de cubrir nuevas superficies debe analizarse el comportamiento del suelo y el recorrido natural de las aguas. La falta de planificación aumenta la presión sobre las calles. Con respecto a las calles, vecinos reclamaron que muchas de ellas son intransitables, y que hay lomadas que están agrietadas, rompiendo los vehículos y causando un golpe al bolsillo del contribuyente.

En este sentido, el diagnóstico del arquitecto se relaciona con la conurbación. Sostuvo que Lambaré no puede planificar sus calles, accesos y circulación de manera aislada, porque comparte flujos y problemas con Asunción y otras ciudades metropolitanas.

Considerando que los baches, la concentración de vehículos y la falta de transporte masivo presionan una red vial saturada. El experto considera que el próximo intendente deberá articular acciones con los municipios vecinos y encarar los problemas con una visión integral.

Para Rubiani, el punto ineludible que el intendente electo deberá anotar en su agenda, será dejar de pensar cada obra de manera independiente y considerar cómo impacta en el sistema urbano.

Basura y recolección, otra gran deuda diaria

La ciudad de Lambaré enfrenta otro problema que los vecinos ubican entre sus preocupaciones: el de la acumulación de basura.

Pobladores de distintos barrios que nos dieron sus testimonios y pidieron el anonimato, señalaron que la recolección no mantiene una frecuencia, por lo que los residuos permanecen en las calles y terminan esparcidos en la vía pública. El problema se agrava en algunos puntos, que ya se convirtieron en vertederos clandestinos.

En el barrio San Antonio, por ejemplo, vecinos denunciaron la existencia de un vertedero entre las calles Emilio Hassler y Fernando de Pinedo. Según relataron, el lugar acumula desperdicios y genera preocupación por la presencia de mosquitos y posibles roedores. También señalaron que carretilleros y motocarros provenientes de otros municipios arrojan residuos en la zona.

Una situación similar fue reportada en el barrio Palomar, donde una cuadra se convirtió en un punto recurrente de descarga de basura. Los pobladores indicaron que, pese a las limpiezas, los desperdicios vuelven a acumularse y atraen alimañas.

Los reclamos vecinales apuntan a dos problemas vinculados. Por un lado, la frecuencia del servicio y, por el otro, el control de los puntos donde se depositan residuos de forma irregular. Para los lambareños, el desafío no termina con retirar la basura, sino también con evitar que vuelva a acumularse.

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