Obreros que realizaban labores de remoción de suelo en el predio del Comité Olímpico Paraguayo hallaron una granada de mortero de 81 mm enterrada y en avanzado estado de oxidación. Tras el aviso de emergencia, especialistas de la Dirección de Material Bélico (Digemabel) acudieron al sitio para asegurar y retirar el proyectil.
El coronel Hiram López, director de Rastreo de Armas y Explosivos de la Digemabel, detalló que las características del terreno fangoso evitaron la detonación original del proyectil al amortiguar el impacto: “Cuando cae la granada no tuvo una resistencia, no tuvo un tope, y por eso no explosionó. El lodo es impermeable y por eso estaba en esa condición”, manifestó en La Tribu 650 AM.
Sin embargo, el jefe militar advirtió sobre el peligro real que representaba el hallazgo: “Esto está todavía como para ser explosionado”, precisó, al tiempo de detallar el alcance que habría tenido una detonación accidental en la zona de obras: “Tiene un radio de acción de 40 a 50 metros a la redonda con las ondas expansivas, pero las esquirlas pueden llegar hasta los 100 metros. Es un alto poder destructivo”.
Origen e investigaciones
Por la falta de números de serie visibles, no es posible establecer la trazabilidad exacta del artefacto, aunque las autoridades suponen su antigüedad: “Son granadas que vinieron para uso durante la Guerra del Chaco o en varias revoluciones de nuestro país”, señaló López. El proyectil fue trasladado a la sede central de la Digemabel, donde se procederá a su destrucción controlada.


