Conseguir un empleo puede representar la meta de muchos jóvenes, pero para el doctor Enrique López Arce, experto en temas laborales, el desafío no termina con la firma del contrato. El profesional sostiene que también hace falta trabajar las habilidades emocionales para afrontar las dificultades que aparecen dentro de un equipo de trabajo.
El planteamiento surgió a partir del Sombrilla, un programa que llevó adelante López Arce el año pasado en el que estudiantes de Psicología acompañaban a buscadores de empleo para evitar que la frustración y la desesperanza los llevaran a abandonar la búsqueda.
Según nos contó, los propios jóvenes le pedían mantener ese acompañamiento después de conseguir trabajo, pues era en ese momento cuando más necesitaban motivación.
Las altas y bajas siempre existirán
Para López Arce, permanecer en un puesto exige saber manejar las frustraciones y las diferencias con compañeros y jefes. “Todos tenemos altas y bajas. En algún momento se piensa en renunciar, hay discusiones, malos entendidos o incluso injusticias”, reconoció el especialista.
En este sentido, López Arce considera que las nuevas generaciones necesitan mayor acompañamiento para aprender a no reaccionar de inmediato ante una dificultad laboral. “Antes de tomar decisiones, recordá el momento, la oportunidad que conseguiste y las necesidades que tenés”, planteó, y pidió especial atención cuando una renuncia puede tener consecuencias económicas.
Claro, la inteligencia emocional tampoco significa aceptar cualquier situación. El especialista pidió distinguir entre las dificultades habituales de la convivencia laboral y los casos en que existe maltrato o afectación de la salud emocional del trabajador. Ante estas situaciones, el profesional recomienda marcar límites.
Sin dudas, el ingreso al trabajo es el momento en el que se ponen a prueba las herramientas que cada joven adquirió en casa para afrontar las exigencias de la vida profesional.
Consejos para sobrevivir a un ambiente laboral difícilNo siempre una diferencia con un compañero significa que llegó el momento de renunciar. Para Enrique López Arce, aprender a manejar esas situaciones forma parte de las habilidades necesarias para sostener un empleo. Siga estos consejos:
Un problema a la vez. Ante un desacuerdo, no reaccione inmediatamente. Tomarse unos minutos para bajar la tensión le permitirá analizar qué ocurrió y buscar una salida antes de tomar una decisión definitiva.
No lo lleve a lo personal. Las diferencias de opiniones forman parte de la convivencia laboral. Como no siempre podemos elegir con quién trabajar, aprender a mantener una relación respetuosa es fundamental.
Consulte antes de decidir. Cuando aparece la frustración o las ganas de abandonar el puesto, hable con alguien de confianza. La clásica “consulta con la almohada”, también le puede ayudar a evitar una decisión impulsiva.
Mire su momento personal. Antes de renunciar, considere la situación económica en la que se encuentra. ¿Existe un respaldo para sostenerse mientras aparece otra oportunidad?


