El sistema de catering alimentario para instituciones públicas consolidó una capacidad operativa de escala industrial mediante la incorporación de tecnología punta y controles estrictos de inocuidad en Asunción, Paraguay. La planta de procesamiento mantiene un flujo de trabajo continuo que abarca la higienización, preparación y empaque de materias primas provenientes de productores locales, según detalló el presidente de Comepar, Javier Genez.
La infraestructura gastronómica procesa diariamente un volumen superior a las 100 toneladas de alimentos frescos que incluyen 40.000 kilogramos de carne y 200.000 raciones de frutas para cubrir el menú escolar. Esta dinámica industrial requiere la intervención de tecnólogos de alimentos encargados de evaluar la calidad biológica e higiénica de las compras recibidas en el complejo fabril.
“El punto primordial es que la calidad y la comida sea de buena calidad; aquí estamos hablando de un proyecto que implica muchas cosas, pero lo primordial es que el plato de comida llegue todos los días al niño, sea sabrosa y se aproveche”.
Trazabilidad y logística de distribución térmica lacrada
El esquema de distribución de las raciones preparadas emplea contenedores térmicos especiales que garantizan la conservación de la temperatura adecuada durante el traslado hasta los centros educativos. El personal asignado a cada establecimiento escolar supervisa la integridad de las precintas de seguridad antes de proceder al servido de los alimentos a los estudiantes.
Las asistentes de servicio mantienen protocolos de desinfección en las instalaciones donde se dispensan los almuerzos, asegurando la limpieza previa y posterior a la jornada alimenticia. El procedimiento operativo diario busca replicar los estándares de calidad nutricional aplicados en el sector privado para resguardar la salud de los beneficiarios.
“Nosotros recibimos la materia prima en nuestra planta y verificamos por un tecnólogo de alimentos que tenga las características requeridas; si no tiene ese visto bueno, no ingresa a la fábrica”.
Impacto en el empleo formal y desarrollo de la cadena de valor
El cumplimiento de normativas municipales, registros de establecimiento y patentes comerciales constituye un requisito obligatorio para integrar la nómina de abastecedores del programa alimentario. La capacitación continua brindada a los pequeños agricultores permitió elevar los estándares de cosecha y diversificar su inserción en los circuitos de comercialización privada.
En Contra Corriente, programa emitido a través de las señales de Unicanal y La Tribu 650 AM, el directivo destacó que la empresa genera más de 3.000 puestos de trabajo directos y articula una red de ocupación que supera los 11.000 empleos indirectos. La demanda sostenida de suministros agrícolas impulsa la formalización de los productores rurales y promueve la adopción de certificaciones sanitarias en las industrias locales.
“Nosotros mostramos con el servicio y la calidad desde que ingresa la materia prima a la planta; le hemos ayudado a muchos proveedores a capacitarse para que su producto sea mejor y puedan vender en el mercado local e internacional”, concluyó Javier Genez.


