Emoción y tradición marcan el inicio de la fiesta de la Virgen del Rosario

Con mucha emoción y participación de la comunidad, el distrito inició oficialmente la festividad mariana en honor a la Virgen del Rosario. La tradicional Bandera Jeré abrió el programa con el recorrido de la imagen por las calles de la ciudad, hasta su retorno al santuario, donde se realizó el izamiento de las banderas. Este año, diez obispos formarán parte del novenario, se inaugurarán mejoras y habrá varias actividades religiosas y culturales.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Fiesta PatronalComerciantes y transeúntes aguardaban el recorrido de la Santa para rendirle homenaje, entregar ofrendas y elevar una oración.

El próximo 7 de octubre se celebrará el Día de la Virgen del Rosario y en ese marco, ayer sábado la comunidad luqueña vivió una jornada cargada de emoción y fervor religioso. Feligreses, sacerdotes, artistas y galoperas acompañaron la imagen durante su recorrido por las principales calles de la ciudad.

La procesión partió por Rosario y siguió por Cerro Corá, avenida Humaitá, Capitán Bado, Moisés Bertoni, General Aquino y nuevamente Rosario, para retornar al Santuario Nuestra Señora Virgen del Rosario. A lo largo del trayecto, los fieles acompañaron a su protectora en una de las expresiones tradicionales más representativas.

Al llegar nuevamente al santuario se realizó el izamiento de las banderas de Luque, Paraguay y el Vaticano, con presencia de representantes de la municipalidad, la Cámara de Diputados y de la Iglesia. Posteriormente, el cura rector del santuario, monseñor Enrique Meyer, bendijo el inicio de la fiesta e invitó a todos a participar del novenario y de las actividades culturales previstas en el programa.

El momento inaugural estuvo acompañado por una tradición que cada año suma emoción a la celebración, el paso del carro de bomberos de Luque, con el sonido de su sirena, mientras las campanas del templo y los fuegos artificiales anunciaban oficialmente el comienzo de la fiesta patronal.

Las misas diarias del novenario serán a las 19:00, en el Santuario Ecológico de la parroquia.

Otro de los aspectos destacados de esta edición será la participación de diez obispos durante el novenario, otorgando un carácter especial a la organización. Además, la misa del 5 de octubre estará presidida por monseñor Amancio Benítez, de la diócesis de Benjamín Aceval; el 6 de octubre, por el nuncio apostólico, monseñor Vincenzo Turturro; mientras que la celebración del día central estará a cargo del cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo metropolitano de la Santísima Asunción.

Misa folclórica, procesión aérea y karu guasu

La programación continúa mañana con la misa folclórica, presidida por el presbítero Gabriel Quintana, celebración que será acompañada por expresiones propias de la cultura paraguaya. Posteriormente se desarrollará la tradicional procesión aérea, durante la cual la imagen de la Virgen del Rosario sobrevolará la ciudad para impartir su bendición. La jornada culminará con actividades culturales y el tradicional karu guasu y ofrenda artística en el predio del templo.

Festejo patronal que une a las familias luqueñas

La fiesta patronal de Luque también se vive en las veredas, balcones y puertas de las casas, donde familias enteras esperan el paso de la Virgen del Rosario. Durante la tradicional Bandera Jeré, comerciantes y vecinos prepararon pequeños altares, refrigerios y homenajes para recibir a la protectora de los luqueños.

Sobre la calle Cerro Corá, Andrea Lucía González de Ibarrola, de 89 años, aguardó junto a sus hijas con un refrigerio para compartir con quienes acompañaban la caravana. Su familia tiene además un vínculo especial con la imagen ya que hace varios años donó el vestido y la capa de ñandutí rosa que luce la Virgen al iniciar la festividad. La delicada vestimenta fue confeccionada a mano por artesanas de Itauguá y volvió a acompañar ayer el recorrido.

La emoción también estuvo presente sobre la avenida Humaitá, donde trabajadores de un supermercado esperaron a la Virgen con globos rosados y blancos, agradeciendo por el trabajo y la salud. Allí, al son de la música paraguaya, las galoperas ofrecieron una danza mientras recogían las ofrendas destinadas a solventar la fiesta patronal y ayudar a familias necesitadas.

Pero hubo encuentros que tocaron especialmente el corazón. Sobre la avenida 14 de Mayo, Elvira Pinazo viuda de Ortiz, de 85 años, esperó a la Virgen desde el balcón de su casa. Durante años fue una de las galoperas que acompañaban el recorrido, hasta que el Alzheimer le impidió continuar. Aunque la enfermedad borró muchos recuerdos, no pudo borrar su devoción. Sentada en una silla de ruedas y rodeada de sus familiares, esperó a la Virgen. El monseñor Enrique Meyer descendió para bendecirla a ella y a su familia.

Unas cuadras más adelante, Esther viuda de García, de 103 años, también aguardó a la Virgen como cada año. Antes lo hacía de pie, con un pañuelo blanco en la mano; esta vez, desde su silla de ruedas y acompañada por sus familiares, juntó sus manos para pedir la bendición. Tres historias distintas, un mismo sentimiento, una devoción que permanece más allá del tiempo.

También te puede interesar

Últimas noticias