Comestibles con marihuana: el riesgo que crece sin control entre jóvenes

El consumo de cannabis en alimentos como brownies, galletas o gomitas crece como alternativa recreativa, pero esconde un riesgo que muchos subestiman, ya que el efecto tarda hasta dos horas en aparecer, lo que puede llevar a consumir de más y desencadenar una intoxicación severa. Los médicos advierten que niños y adolescentes son los más vulnerables.

| Por La Tribuna
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.Expertos coinciden en que la marihuana, aun como comestible, puede afectar gravemente el organismo de los niños y adolescentes. El efecto tarda en aparecer, por lo que puede llevar a una sobredosis si se lo consume en grandes cantidades.Photographer: Dragos Condrea

El consumo de marihuana en preparaciones comestibles dejó de ser una práctica inusual. Brownies, tortas, galletas o gomitas con cannabis circulan cada vez más como alternativa recreativa, muchas veces sin que quien los consume dimensione el riesgo que implican.

El caso de cuatro niños intoxicados en Colonias Unidas, Itapúa, tras ingerir brownies que había preparado una tía, puso nuevamente bajo la lupa un peligro que puede pasar inadvertido dentro de una familia.

El doctor Nelson Gaona, director general del Centro Nacional de Control de Adicciones, explicó a La Tribuna que el riesgo de este comestible radica en la cantidad de tetrahidrocannabinol (THC) que contienen y en la demora de sus efectos.

“Se tarda como mínimo 30 minutos en sentir los efectos, a veces puede tardar hasta dos horas, llegando a un pico máximo de tres a cuatro horas. Por esto, los chicos se pueden dejar engañar y seguir consumiendo y esto puede desencadenar una sobredosis o una intoxicación severa”, advirtió el profesional.

Un organismo más vulnerable

Tampoco se debe dejar de lado que los niños y adolescentes tienen un organismo más vulnerable y aún en desarrollo. Este factor aumenta el riesgo, y los componentes de la marihuana pueden poner en peligro incluso la vida.

El pediatra Robert Núñez explicó que el hígado de un niño pequeño no tiene la misma capacidad de metabolización que el de un adulto. “Una intoxicación puede provocar náuseas, vómitos, mareos, taquicardia, palpitaciones, alteraciones neurológicas, incapacidad motora. En casos graves, la afectación del sistema nervioso puede comprometer los músculos involucrados en la respiración, generando paro respiratorio y cardíaco. Lo que puede ser un divertimento para los adultos, para un chico puede ser letal”, advirtió Núñez.

Una “travesura” que puede terminar mal

Profesionales consultados expresaron preocupación ante situaciones en las que adolescentes podrían compartir o introducir estos alimentos como una supuesta broma, sin que quien los consume conozca su contenido.

Núñez calificó de preocupante la normalización de brownies con marihuana entre los adultos y señaló que los padres son los responsables de controlar qué hacen sus hijos y qué sucede en los espacios que frecuentan.

Desde Control de Adicciones, Gaona también alertó que el consumo de cannabis durante la adolescencia puede afectar el desarrollo cerebral. “El cerebro continúa desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años y el THC puede interferir en ese proceso, con posibles problemas cognitivos y efectos sobre la salud mental”.

Un pequeño descuido basta

La responsabilidad de los padres radica en ser puntillosos con las preparaciones que quedan al alcance de sus hijos. Basta un solo descuido cuando se visita a un familiar o amigo para exponer a niños y adolescentes a una sustancia psicoactiva que afecte su salud.

Si de todas formas va a hacer la preparación, los especialistas recomiendan que los productos que contengan cannabis no se almacenen junto a alimentos comunes ni queden al alcance de los menores. Ante una ingesta accidental y la aparición de síntomas como somnolencia intensa, vómitos, mareos, taquicardia, confusión o alteraciones de la coordinación, se debe buscar atención médica.

El consumo de cannabis comestible dejó de ser una práctica marginal para instalarse en la conversación cotidiana. Pero su efecto silencioso, que tarda en aparecer y puede durar horas, lo convierte en una sustancia especialmente riesgosa cuando se consume sin información. La advertencia médica es clara: lo que para un adulto puede ser recreativo, para un niño o un adolescente puede ser letal.

El impacto del cannabis en la memoria y el aprendizaje

Una intoxicación por cannabis no siempre se presenta de la misma manera, por lo que padres y docentes deben estar atentos a cambios bruscos en la conducta. El psicólogo Ramón Servín indica como señales de alarma que el adolescente no responda cuando se le habla, que sus expresiones sean incoherentes, que tenga somnolencia extrema o atraviese un estado de pánico incontrolable. Ante estos signos, se recomienda acudir a un servicio de urgencias.

Pero la preocupación no termina con el episodio agudo. El especialista advierte que el consumo regular durante la adolescencia puede dejar consecuencias en distintas áreas. Entre ellas menciona dificultades para retener información, problemas de concentración y un aprendizaje más lento, que pueden reflejarse en el rendimiento escolar.

También puede aparecer apatía y pérdida de interés por actividades que antes resultaban importantes, como los estudios, el deporte o las amistades. En cuanto a la salud mental, señaló que la marihuana consumida aún como comestible puede actuar como disparador para una mayor predisposición a cuadros de ansiedad y depresión. Advirtió que, en jóvenes con determinadas vulnerabilidades, el consumo podría favorecer la aparición temprana de trastornos psiquiátricos graves.

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