Entrar al mercado laboral puede convertirse en un desafío para los jóvenes, no necesariamente porque no existan oportunidades, sino porque existe una brecha entre lo que las empresas necesitan y las herramientas con las que llegan quienes buscan su primer empleo. Así lo explica la psicóloga laboral Leticia Amarilla, quien señala que el problema también pasa por la dificultad para acceder a empleos formales y por la falta de determinados conocimientos técnicos.
Entre las capacidades que actualmente pueden ser requeridas menciona desde el manejo de Excel hasta el uso de herramientas de inteligencia artificial. Pero el conocimiento técnico no es el único elemento que entra en juego. Las llamadas habilidades blandas adquirieron mayor importancia y abarcan aspectos como la actitud, la capacidad de adaptación y la tolerancia a la frustración.
Para Amarilla, las nuevas generaciones ingresan al mundo laboral con otras expectativas y formas de relacionarse con el trabajo. Uno de los desafíos aparece cuando los resultados no llegan rápidamente. En áreas como ventas, por ejemplo, una persona puede frustrarse después de varios contactos sin obtener una respuesta y concluir que ese trabajo no es para ella.
La especialista plantea que también existe una diferencia entre la expectativa de crecimiento y los tiempos reales de una trayectoria laboral. “Todos piensan que es una carrera de 100 metros y es una maratón”, sostiene, al referirse a quienes esperan avanzar rápidamente sin considerar que la experiencia y los conocimientos se construyen progresivamente.
Buscar trabajo también es una estrategia
Enviar currículums de manera indiscriminada tampoco garantiza mejores posibilidades. La recomendación de la psicóloga laboral es identificar primero qué experiencia y capacidades tiene cada persona y, a partir de allí, definir a qué puestos y organizaciones conviene postularse.
Como ejemplo, menciona a un joven que trabaja como cajero y estudia Ciencias Contables. En lugar de postularse directamente a un cargo de analista contable para el que todavía no cuenta con suficiente experiencia ni conocimientos técnicos, puede presentar su experiencia como cajero y buscar una oportunidad dentro de una organización que luego le permita avanzar hacia otra área.
La misma lógica se aplica al currículum. Para la especialista, no debería utilizarse exactamente el mismo documento para postularse a cargos diferentes. La búsqueda debe ser más específica y el candidato debe mostrar qué puede aportar para cada oportunidad.
Tecnología con otro propósito
El acceso a la tecnología tampoco significa automáticamente estar preparado para utilizarla en el trabajo. Amarilla señala que herramientas como las redes sociales y la inteligencia artificial pueden utilizarse para el ocio, pero también para aprender.
Menciona, por ejemplo, que en TikTok pueden encontrarse contenidos sobre ventas, armado de currículums, oratoria y formación. Del mismo modo, herramientas de inteligencia artificial pueden ser utilizadas para mejorar la preparación para una entrevista o una búsqueda laboral.
La diferencia, según su planteamiento, está en el uso que cada persona hace de esas herramientas. Tener acceso a ellas es apenas el primer paso; convertirlas en recursos para aprender, mejorar capacidades y encontrar oportunidades requiere una búsqueda más consciente.
En este escenario, la preparación para el mundo laboral no termina al salir del colegio o la universidad. También implica aprender a reconocer las propias capacidades, desarrollar habilidades blandas, tolerar los tiempos del proceso y, sobre todo, saber dónde y cómo buscar una oportunidad.


