Hay lugares que no necesitan una frontera para hacer sentir al viajero que está en otro país. El Chaco Central es uno de ellos. A unas seis horas de Asunción por la Ruta PY09, el paisaje cambia por completo y da paso a una región de monte seco, cactus, samu’u y quebrachales.
Filadelfia, Loma Plata y Neuland están marcadas por la historia de las colonias menonitas y una particular convivencia cultural, donde conviven el español, el alemán y el plautdietsch. Para conocer parte de esa historia está Knelsen-Haus, en Filadelfia, una antigua vivienda menonita construida en 1948. Visitas al (0985) 820-746.
Un viaje hacia el pasado bélico
El recorrido puede llevar al visitante hacia los vestigios de la Guerra del Chaco. Fortín Boquerón, en la zona rural del Chaco Boreal (Mariscal Estigarribia), es uno de los mejor conservados. Ofrece visitas guiadas y cuenta con señaléticas y códigos QR para conocer su historia. Abre de martes a domingo de 07:00 a 17:00 y requiere coordinación previa al (0971) 336-788.
Pero el Chaco no vive solo de su pasado. La laguna salada Chaco Lodge ofrece paisajes singulares y, en determinadas épocas, recibe flamencos rosados, cisnes coscoroba y otras aves migratorias. Contacto: (0981) 223-974.
Otra parada es el Centro de Interpretación del Gran Chaco Americano, en el acceso a Filadelfia, donde se puede conocer la diversidad natural, histórica y cultural de la región y apreciar artesanías. Contacto: (0971) 703-017.
Dónde hospedarse para desconectarse unos días
Con alojamiento, gastronomía y mayor accesibilidad gracias a la Ruta Bioceánica, el Chaco Central invita a descubrir un Paraguay distinto. Sus propuestas de turismo rural permiten acercarse a la vida cotidiana de la región.
El Hotel Campestre Iparoma, a 16 kilómetros de Filadelfia, ofrece cabañas, cabalgatas, pesca recreativa, kayak y recorridos por la naturaleza. Reservas al (0981) 940-050.


