Un niño puede tener acceso a la tecnología desde muy pequeño, pero ninguna pantalla reemplaza una conversación, un cuento, un juego compartido o un abrazo. Ese es uno de los desafíos que se analizan en el Seminario Iberoamericano “Liderazgo en Innovación Pedagógica en Primera Infancia”, que comenzó ayer en Asunción con representantes de 23 países de Iberoamérica. El análisis puso el foco en cómo acompañar a los niños en un mundo que definitivamente cambió.
El director de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Germán García da Rosa, explicó que el encuentro busca justamente que los países compartan sus experiencias, metodologías y resultados, pero también aquello que no salió bien.
Asunción, sede elegida para debatir
Paraguay fue elegido como sede de esta edición. Según García da Rosa, el país tiene “mucho para mostrar” en materia de primera infancia. La agenda reúne a especialistas de Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Paraguay, con debates sobre innovación curricular, bienestar emocional, lenguaje, pensamiento lógico-matemático y participación infantil.
Uno de los planteos más llamativos llegó del ministro de Educación y Ciencias, Luis Fernando Ramírez, quien recordó que antes un niño podía construir un juego con cualquier objeto que encontrara, pero hoy, ante muchas situaciones cotidianas, la respuesta más fácil de los padres es dar una tablet.
“Mucha tecnología es genial, pero la base, la clave del desarrollo humano es la interacción”, sostuvo Ramírez. Para el titular del MEC, el desafío consiste en comprender qué está cambiando en la infancia y cómo responder sin perder el componente humano.
Ramírez insistió en que las experiencias emocionales de los primeros años participan en la construcción de ideas y formas de comprender el mundo.
Una tarea que no puede dividirse
Por su parte, el ministro de la Niñez y la Adolescencia, Walter Gutiérrez, coincidió en que la atención a los niños requiere una mirada que supere las fronteras entre instituciones. Salud, educación, alimentación, identidad y familia forman parte de una misma historia durante los primeros años. “No existe otra forma de trabajar en el abordaje a los niños, que no sea mediante un trabajo intersectorial”, sostuvo.
La primera dama, Leticia Ocampos, destacó por su parte que los primeros 1.000 días de vida constituyen una etapa fundamental para el desarrollo cognitivo, emocional y social. En su discurso, señaló que el desarrollo infantil no ocurre en un único espacio, sino en el hogar, la comunidad y también en esos pequeños momentos cotidianos en los que un adulto lee un cuento a un niño.
Destacan construcción de Caipi
En Paraguay, esa visión se vincula con Semillas de Futuro y la expansión de los Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (Caipi). Ocampos señaló que ya se encuentra en marcha la construcción de 50 centros, de los cuales el octavo fue inaugurado ayer en San Estanislao.
Finalmente, el director de la OEI resumió sus ideas en una sencilla frase: “Siempre queda mucho por hacer, por eso, la apuesta es que ese aprendizaje no quede encerrado en las fronteras de cada país”.


