Los niños y adolescentes están cada vez más expuestos a un mundo digital que los adultos todavía están aprendiendo a comprender. Mientras las familias toman recaudos para cuidarlos en la calle o frente a desconocidos, muchas veces no se tiene en cuenta que una fotografía subida a una red social puede dejar una huella difícil de controlar.
El experto en ciberseguridad, Miguel Ángel Gaspar, quien dirige la organización Paraguay Ciberseguro, puso el foco en una situación que aparece de manera reiterada en sus talleres con docentes. “Más de 3.000 profesores se quejan de que los supervisores los obligan a sacar fotos y videos de los niños como evidencia de tareas escolares”, señaló. A su criterio, la práctica expone a los menores y traslada a los maestros una responsabilidad que no debería recaer en ellos, menos usando sus teléfonos personales.
El especialista sostuvo que la escuela debe ser un espacio seguro también en el ámbito digital. Una fotografía puede quedar almacenada en un celular, ser compartida, perderse, llegar a un servicio técnico o terminar en manos de terceros. “No pasa por autorizar o no las fotos; directamente no deberían tomarlas”, afirmó. Para Gaspar, el uso de la imagen de un niño corresponde solamente a sus padres y una autorización firmada dentro de un código de convivencia no garantiza el destino posterior que tendrá el material.
El experto recordó que, a raíz de una denuncia que realizó con su organización durante la pandemia, se consiguió que se cree la Resolución N.º 739, que, según indicó, prohíbe el uso de videos de niños y está vigente.
La preocupación crece con la inteligencia artificial, que ahora permite utilizar rostros para generar contenidos que pueden vulnerar a los menores.
La recomendación alcanza también a los medios de comunicación y a las familias que comparten imágenes de menores. “Nadie está negando la digitalidad. Podemos hacer robótica, lo que quieran, pero no tenemos por qué exponerlos publicando sus fotos. Una vez que se suben a internet ya nadie puede garantizar el destino de esas imágenes”, sostuvo. El desafío, para Gaspar, está en acompañarlos, recordando que sus hijos no son contenido.


