Frutas y verduras vuelven a la mesa convertidas en alimentos funcionales

Una empresa paraguaya aprovecha frutas, verduras y subproductos aptos para el consumo provenientes de la alimentación escolar y los transforma mediante un proceso llamado liofilización, más deshidratación y molienda. El proyecto cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
.Entre los productos desarrollados se encuentran frutas liofilizadas de banana, piña, mamón y naranja, además de chips de vegetales y polvo de cáscara de naranja.Gentileza

Convertir alimentos que todavía pueden aprovecharse en nuevos productos es el objetivo de un proyecto desarrollado por la empresa MENRO SA, con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). La iniciativa busca dar una segunda oportunidad a frutas, verduras y subproductos generados en el servicio de alimentación escolar que aún son aptos para el consumo.

El proyecto, denominado “Línea de Alimentos Funcionales con Economía Circular”, se desarrolla en el marco de la convocatoria 2025 para el Fortalecimiento de mipymes paraguayas con un abordaje de innovaciones verdes y sostenibles.

La propuesta combina el aprovechamiento de recursos con tecnologías de procesamiento de alimentos, como la liofilización (permite retirar el agua de frutas y otros alimentos después de congelarlos, para obtener productos secos, livianos y de mayor duración), la deshidratación y la molienda. De esta manera, materiales que normalmente se desechan son transformados en productos con valor agregado y potencial para incorporarse a nuevas formulaciones.

Lo que está deteriorado no se usa

Entre los productos desarrollados se encuentran frutas liofilizadas de banana, piña, mamón y naranja, además de chips de vegetales y polvo de cáscara de naranja. Este último presenta posibilidades de utilización como ingrediente en otras preparaciones alimentarias.

Pero hay una premisa fundamental en el proceso: no se utilizan alimentos deteriorados. Las materias primas son seleccionadas, higienizadas y procesadas bajo protocolos definidos, dentro de un esquema que también contempla el diseño, la estandarización y la validación técnica de los productos.

Además de reducir el desperdicio, la iniciativa busca generar alternativas prácticas y nutritivas a partir de recursos que ya existen, incorporando innovación tecnológica a una forma de producción sostenible.

Detrás de cada fruta o vegetal que vuelve a convertirse en alimento hay una idea sencilla pero con mucho potencial: la de aprovechar mejor lo que ya existe. El proyecto todavía transita el camino hacia las habilitaciones sanitarias y la comercialización, pero plantea una pregunta cada vez más presente en la industria alimentaria: ¿cuánto de lo que hoy se considera desperdicio podría tener una segunda oportunidad?

También te puede interesar

Últimas noticias