La industria paraguaya de videojuegos quiere dejar de avanzar de manera dispersa. Desde el pasado 7 de septiembre funciona el Gremio Paraguayo de Videojuegos (GPV), una organización sin fines de lucro impulsada por Enrique Bernardou, Paz Fretes, Sebastián Villamayor, Marco Brunetti y Eduardo Benítez, referentes e impulsores del sector gamer paraguayo.
La propuesta busca reunir a toda la cadena que interviene en la creación de un videojuego, desde programadores y diseñadores hasta artistas, ilustradores, animadores, sin dejar de lado a músicos, guionistas, productores, profesionales de negocios y estudiantes, todos con una pasión común hacia el gaming.
“Queremos que el talento paraguayo pueda crecer acá, pero también que tenga las herramientas y conexiones para llegar al mundo”, señaló Eduardo Benítez, de la empresa de desarrollo de juegos digitales paraguaya Warani Estudios.
Los impulsores de este nuevo gremio nos explicaron que plantean cuatro líneas de trabajo, compuestas por capacitación, alianzas institucionales, desarrollo comercial e internacionalización.
Mucho trabajo para llegar a esta meta
El nacimiento del GPV ocurre después de años de crecimiento de la escena local. Un informe de impacto económico, que será publicado próximamente, contabiliza unos 340 videojuegos desarrollados entre 2016 y 2026, y estima una facturación anual de aproximadamente USD 3 millones. Sin embargo, esta es una cifra recabada solo por el sector, ya que el Estado todavía no dispone de estadísticas específicas sobre los juegos electrónicos.
El desafío es tener un respaldo legislativo
Uno de los desafíos está justamente en generar condiciones para que ese crecimiento pueda sostenerse. Paraguay aún no cuenta con una ley específica de fomento al desarrollo de la industria gamer. Lo único que se tiene es la Ley 6.106/2018, que creó el Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP), que contempla al sector audiovisual y podría permitir la inclusión de los videojuegos en el Fondo Nacional del Audiovisual Paraguayo, pero esa posibilidad aún no fue reglamentada específicamente.
El gremio también buscará fortalecer el vínculo con instituciones públicas. En 2024 se inició un diálogo entre representantes de la escena y el INAP, cuyo resultado concreto hasta ahora fue el apoyo institucional a la Global Game Jam 2026, pero nada más allá de eso.
“Contar con una organización propia permitirá sostener esas conversaciones y representar a un ecosistema que va mucho más allá del perfil tradicional del desarrollador”, expresó Eduardo Benítez.
La comunidad gamer paraguaya ya demostró capacidad creativa. Ahora la gran apuesta es convertirse en una industria con mayor estructura, formación, oportunidades comerciales y presencia internacional.


