La expansión urbana en el entorno del lago Ypacaraí vuelve a enfocarse en las condiciones de protección de la Reserva de Recursos Manejados del lago Ypacaraí. El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) intensificó los controles ante denuncias sobre loteamientos, cambios de uso de suelo y otras actividades que pueden alterar los ecosistemas vinculados al lago.
El ministro del Ambiente, Rolando de Barros, explicó a La Tribuna que las fiscalizaciones son permanentes y también se activan a partir de denuncias de vecinos y municipios. La reserva abarca territorios de los departamentos Central y Cordillera y, por su importancia ambiental y turística, concentra una atención especial del organismo.
Uno de los casos recientes correspondió a una cantera a cielo abierto que operaba sobre una superficie superior a 10 hectáreas. La intervención se produjo luego de denuncias de vecinos y del municipio.
Según el ministro, durante la verificación se constató la extracción de material pétreo destinado principalmente a trabajos de empedrado y relleno, sin contar con declaración de impacto ambiental, habilitación municipal ni autorización del Viceministerio de Minas y Energía.
La empresa responsable ya fue identificada y se inició un sumario administrativo para determinar las eventuales infracciones y la afectación ambiental. De Barros explicó que las sanciones administrativas pueden alcanzar hasta 20.000 jornales, dependiendo de la gravedad del incumplimiento.
En este caso, por operar sin los permisos correspondientes, inicialmente se expone a una sanción de entre uno y 3.000 jornales, sin perjuicio de que el monto pueda aumentar si se comprueba una afectación mayor de los recursos naturales. El caso también podría ser remitido al Ministerio Público.
El problema va más allá de las canteras
Para el ministro, una de las principales presiones sobre la reserva está relacionada con el crecimiento inmobiliario sin una adecuada planificación territorial. Señaló que existen desarrollos que afectan la cobertura boscosa y modifican el entorno natural, mientras que numerosos municipios todavía carecen de planes de ordenamiento territorial.
Esta carencia, sostuvo, dificulta definir qué zonas pueden destinarse a viviendas, comercios, industrias o actividades agropecuarias y cuáles deben mantenerse bajo determinadas condiciones de protección. También puede generar conflictos entre actividades incompatibles, como emprendimientos inmobiliarios próximos a establecimientos productivos o industrias.
Otro punto de preocupación es la alteración de los cauces que alimentan el lago. El Ypacaraí recibe agua de varios cursos hídricos que funcionan como vías de recarga. La construcción de caminos, terraplenes u otras obras que obstaculicen esos cauces puede modificar el escurrimiento natural y aumentar los riesgos para las poblaciones ubicadas aguas abajo.
A esto se suma la deforestación, ya que la pérdida de cobertura vegetal facilita el arrastre de sedimentos durante las lluvias, lo que puede contribuir a la colmatación de los cauces y afectar el ingreso de agua al lago.
De Barros también mencionó como problemas persistentes la disposición inadecuada de residuos sólidos y la falta de alcantarillado sanitario. Sobre este último punto, indicó que el proyecto de saneamiento vinculado al Plan Maestro contempla una inversión superior a USD 100 millones en plantas de tratamiento y redes de alcantarillado. Sin embargo, aclaró que se trata de un proceso gradual cuyos resultados no serán inmediatos.
En paralelo, el Mades sostiene controles sobre las actividades que se desarrollan dentro del espejo de agua y su área de influencia. Cualquier actividad que pueda afectar el recurso hídrico o la fauna acuática debe contar con la evaluación ambiental correspondiente.
El ministro insistió en que el ordenamiento territorial es una herramienta central para compatibilizar crecimiento urbano y protección ambiental. “Lo más importante es apostar al plan de ordenamiento territorial para la planificación de todas las obras que se puedan dar en el área directa e indirecta de influencia de la reserva”, concluyó.


