El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio y, en ese contexto, la Dirección Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), busca reforzar el mensaje de que existen posibilidades de intervención ante situaciones de crisis y que las señales deben ser atendidas.
Ibrahim Enriquez, director de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, explicó en el programa Espresso Informativo de La Tribu 650 AM, que el objetivo de “Septiembre Amarillo” es recordar a la población que tanto la violencia suicida como el suicidio son fenómenos prevenibles y que existen distintas formas de intervenir. “Hay múltiples maneras de poder intervenir y que nunca es tarde para poder actuar”, señaló el profesional.
630 casos en 2025
Enriquez indicó que durante los últimos años la cantidad de suicidios registrados en Paraguay se mantuvo entre 530 y 700 casos anuales. Los últimos datos disponibles, correspondientes a 2025, contabilizan 630 casos. “La edad crítica suele ser entre los 15 y 30 años, entre la adolescencia tardía y la adultez joven”, con mayor incidencia en varones, explicó.
A esta cifra se suman los casos de personas que presentan acciones suicidas o expresan ideas relacionadas con “no querer vivir”. El especialista explicó que estos eventos comenzaron a ser registrados también mediante la línea de crisis 155, habilitada el año pasado. Manifestó que no es posible determinar con exactitud qué porcentaje representa, debido a diferentes circunstancias.
El director insistió en que la línea 155 constituye un servicio nacional destinado a intervenir ante situaciones de crisis de salud mental y destacó que está disponible las 24 horas, los siete días de la semana, que es gratuito y confidencial. Además dijo que el Hospital Psiquiátrico cuenta con un servicio de urgencias también disponible las 24 horas durante todo el año. A este, se suma la urgencia de Psiquiatría del Hospital de Clínicas disponible para la atención en el área metropolitana.
Toda expresión debe ser tomada en serio
Enriquez remarcó que cualquier manifestación relacionada con el deseo de no querer vivir debe ser considerada una señal que requiere atención, independientemente de las circunstancias en las que sea expresada. Explicó que, ante una situación de este tipo, existen tres medidas que pueden ser implementadas por el entorno; el acompañamiento permanente, la restricción de objetos peligrosos y la escucha sin juzgar.
“La persona no debe permanecer sola y se debe limitar su acceso a elementos con los que pueda hacerse daño”, sostuvo. Al mismo tiempo, recomendó mantener una actitud de escucha y evitar juzgarla por lo que está expresando.


