El déficit habitacional golpea con fuerza a miles de familias que deben recurrir al alquiler o vivir en inmuebles prestados. El experto Diego Aguayo analizó la crisis urbana en El programa ese por La Tribu 650 AM.
Las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan la urgencia de construir casas accesibles para la población. Sin embargo la capital perdió habitantes en los últimos años.
La escasa oferta en la ciudad obliga a las parejas jóvenes a mudarse hacia los municipios del primer anillo urbano. Este fenómeno convierte a las ciudades vecinas en dormitorios.
El elevado valor del metro cuadrado en la capital impide desarrollar proyectos inmobiliarios para los sectores de ingresos medios. Los precios quedan fuera del alcance del trabajador promedio.
Obstáculos financieros y la alta informalidad laboral
El acceso al crédito bancario representa una de las trabas principales para comprar un departamento o un terreno. La informalidad impide demostrar ingresos para calificar al préstamo.
A pesar de los inconvenientes, los desarrolladores buscan terrenos fuera de la capital para construir viviendas económicas. La meta es atender la demanda de familias jóvenes.
Barrios con potencial para la construcción en altura
Sectores tradicionales como barrio Jara, Herrera y las inmediaciones del eje corporativo registran un fuerte crecimiento vertical. Las construcciones reemplazan a las antiguas casas familiares.
El centro histórico también aparece como una opción atractiva si el Estado logra implementar precios más accesibles. Estas obras podrían frenar la salida de pobladores.
Tendencias de consumo y preferencias de los compradores
La ubicación del inmueble se mantiene como el factor determinante antes de decidir la compra de un departamento. Para los compradores el lugar importa más que el precio.
La mentalidad de los jóvenes cambió y hoy ven con buenos ojos vivir en edificios o alquilar temporalmente. Este grupo busca movilidad cerca de sus lugares de trabajo.
Proyecciones del mercado inmobiliario hacia el año 2030
Los programas estatales de subsidio como Che Róga Porã comenzaron a dinamizar las solicitudes de financiamiento. Las solicitudes duplicaron las cifras del año pasado.
Los analistas estiman que la oferta de departamentos más económicos reducirá la brecha habitacional en una década. El sector privado apuesta a diversificar sus proyectos urbanos.


