Con telas, hilos, diseños y puntadas, un grupo de mujeres privadas de libertad tendrá la posibilidad de construir algo que va mucho más allá de una prenda. Desde este mes, los módulos 2 y 3 del Complejo Penitenciario Nacional para Mujeres de Emboscada serán escenario de “Hilos sonoros de esperanza”, una residencia artística que propone utilizar la creación como una herramienta de expresión y, al mismo tiempo, de preparación para el futuro.
La iniciativa es impulsada por el Centro Cultural de España en Asunción y Estación Crear, con el acompañamiento de la organización de voluntarios Corazón Libre. Durante aproximadamente tres meses, unas 15 mujeres participarán de encuentros en los que aprenderán técnicas vinculadas a la costura, el diseño y la personalización de ropas.
“Se busca que aparte de desarrollar la parte artística de las chicas lo aprendido funcione como herramientas para futuros trabajos que ellas puedan tener”, explicó Andrea Yubero, voluntaria de Corazón Libre.
Creatividad y fuente de ingresos
La propuesta mantiene así una mirada que no se queda solamente en el aprendizaje de un oficio. La residencia plantea un proceso creativo colectivo y un seguimiento personalizado, con la intención de que cada participante desarrolle capacidades que le sean útiles también fuera del espacio penitenciario.
Yubero contó que esta experiencia tiene como antecedente el trabajo realizado durante los últimos dos años en la expenitenciaría Casa del Buen Pastor. En aquellas ediciones, las participantes trabajaron principalmente con esculturas y técnicas como el ñandutí, y el proceso culminó con una muestra de las obras creadas durante la residencia.
Esperanza para tejer otra historia
Esta vez, el foco estará puesto en la indumentaria. La posibilidad de crear diseños, intervenir prendas y aprender técnicas de costura busca sumar una dimensión práctica a la experiencia artística, vinculándola con posibles oportunidades de generación de ingresos en el futuro.
La iniciativa también recoge una experiencia previa del Centro Cultural de España en Paraguay: “Laboratorio del Alma”, desarrollada en 2025 en el Buen Pastor bajo la dirección de Lizza Bogado y con el acompañamiento de Dahia Valenzuela. Allí, alrededor de 20 mujeres encontraron en la música un espacio de expresión y transformación.
Ahora, los hilos vuelven a convertirse en una forma de tender puentes de esperanza. Esta vez, hacia la creatividad, el aprendizaje y la posibilidad de imaginar que, incluso detrás de los muros de una prisión, todavía se pueden adquirir herramientas para comenzar a tejer otra historia.


