En pueblos originarios donde llegar a un puesto sanitario puede implicar recorrer largas distancias y sacrificios, la partera sigue siendo fundamental. Su tarea también conserva conocimientos ancestrales transmitidos entre generaciones.
Ese saber fue puesto en el centro durante la Semana de las Mujeres Indígenas, con un intercambio entre parteras de distintos pueblos. La propuesta, impulsada por la Articulación de Mujeres Indígenas del Paraguay (Mipy), la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri) y la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), aborda salud, derechos y participación política.
“Las parteras salvan vidas en las comunidades y sobre todo en los lugares más alejados donde los servicios públicos son de difícil acceso”, señaló en entrevista Tina Alvarenga, secretaria ejecutiva de la Mipy y mujer del pueblo guaraní occidental.
Unión entre la sabiduría indígena y la ciencia
Las participantes compartieron sus formas de acompañar el embarazo y el parto y recibieron de las obstetras herramientas para reconocer señales de riesgo. También practicaron la toma de presión arterial, en un intercambio que buscó unir ambos conocimientos.
Las dificultades en los hospitales también formaron parte de la conversación. “Las mujeres indígenas no quieren ir a los hospitales porque nuestros manejos culturales son diferentes y, en esos momentos, la embarazada tiene que estar tranquila”, explicó Fátima Escobar, partera del pueblo guaraní de Tarumandymi, Luque.
Petrona Pereira, del pueblo Mbya, llegó desde Yhú, Caaguazú, y contó que en toda su vida asistió a 2.701 nacimientos. “Tenemos una responsabilidad grande: salvar la vida de la mujer y la vida del bebé”, afirmó.
El programa sigue hasta el sábado
La agenda continuó el miércoles con un conversatorio sobre políticas públicas, salud intercultural y derechos de las mujeres indígenas. Este jueves, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, se presentarán investigaciones sobre salud sexual y reproductiva, barreras lingüísticas, prácticas culturales y acceso a la justicia.
El cierre será el sábado 5 de septiembre, Día de la Mujer Indígena, con un acto de conmemoración y un pronunciamiento en la Plaza Italia. La fecha recuerda a Bartolina Sisa, lideresa aymara que resistió al poder colonial, y busca reconocer las distintas formas de resistencia que las mujeres indígenas mantienen hoy desde sus territorios.


