El Registro Civil abre sus archivos para conocer tu árbol genealógico

Durante cuatro días, el Registro Civil abre sus archivos para quienes deseen conocer a sus antepasados. Con ayuda personalizada, cada participante de la experiencia reconstruye su árbol familiar y descubre nombres e historias que los conectan con otras generaciones.

| Por La Tribuna
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.Personas de todas las edades acuden a las jornadas de identidad, interesadas en conocer acerca de su linaje.Gentileza

Los seres humanos tenemos la necesidad casi instintiva de saber de dónde venimos. En ese camino, aunque tengamos una pregunta concreta, no siempre la podemos resolver solos. Necesitamos un poco de ayuda para que esa inquietud se transforme en nombres, fecha y documentos que nos abran una puerta hacia nuestro pasado.

En una sala del Registro del Estado Civil, los elementos para ayudar a la gente a resolver esa pregunta existencial sobre sus ancestros son un funcionario, una computadora y mucha calidez humana, para tratar la historia de cada familia como si fuera la suya.

Desde el lunes y hasta este jueves, la Jornada de la Identidad de la Dirección Nacional de Registro del Estado Civil propone detenerse un momento para mirar hacia atrás y reconstruir, paso a paso, la identidad familiar.

Árbol genealógico con asistencia personalizada

La actividad, junto a la organización de investigación genealógica FamilySearch, permite investigar gratuitamente a los antepasados y construir el árbol genealógico con acompañamiento personalizado.

Durante todos estos días en la oficina del Registro Civil, la escena se repite. Una persona llega con algunos datos de sus padres o abuelos y se sienta a buscar. El funcionario guía el recorrido, ayuda a revisar los registros históricos y, de pronto, aparece un apellido que conecta una generación con otra. A veces, ese primer hallazgo despierta nuevas preguntas.

Para Alfredo Mendoza, uno de los participantes del evento, la posibilidad significó “una muy buena experiencia”. Llegó buscando a su abuela y a su madre y valoró encontrar “un lugar de dónde empezar”. Resumió lo vivido en una frase que explica buena parte de lo que mueve a quienes participan: “Todos queremos saber quiénes somos y de dónde venimos”.

Unas 1.500 personas se inscribieron

Santiago también se encontró con más historia de la que esperaba. Contó que pudo conocer incluso a sus tatarabuelos y recomendó la experiencia. Para él, vale la pena “venir a averiguar la historia de cada uno”.

Durante las cuatro jornadas, un total de 1.500 personas podrán acercarse a esta búsqueda. El entusiasmo de la gente fue tal que los cupos se llenaron completamente por todos los días que se habilitaron. Más allá de los nombres encontrados, la experiencia pone en evidencia que la identidad también se construye mirando las huellas de quienes estuvieron antes. Porque conocer un origen no significa quedarse en el pasado, sino encontrar un punto dónde comenzar a contar nuestra historia personal.

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