El ueno Rally del Paraguay 2026 hizo historia al convertirse en la primera competencia sudamericana en medir y compensar su huella de carbono. Mediante la cancelación de créditos forestales locales y prácticas de mitigación, el evento neutralizó sus emisiones tras apagar los motores. Este hito posiciona a Paraguay en la cima de la sostenibilidad de la FIA e impulsa nuevos proyectos ambientales en toda la región.
El rugido de los motores del ueno Rally del Paraguay 2026 ya se apagó, pero la competencia dejó otra huella, esta vez ambiental. Un evento de esta magnitud genera emisiones a través de vehículos, traslados, logística, energía y otras actividades. ¿Cómo se mide ese impacto y qué se hace con él?
La respuesta comienza con la huella de carbono, que permite calcular los gases de efecto invernadero asociados a una actividad. En el Rally, una vez finalizada la competencia se reúnen los datos y, mediante una metodología específica, se estima la cantidad de emisiones generadas.
Víctor González, director de Mercados de Carbono del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), explicó que se contemplan factores como el traslado de pilotos, equipos e insumos, la logística y las emisiones propias de la competencia.
Primer rally de Sudamérica en compensar
Pero el objetivo no es solo calcular cuánto se emitió. Durante el evento también se aplicaron medidas para reducir o evitar emisiones, como combustibles con menores emisiones, tecnología en los vehículos y tratamiento de residuos. “Lo que no se logra mitigar es lo que se compensa”, explicó González.
El Rally ya había alcanzado el grado 2 de sostenibilidad y con esta edición buscó avanzar hacia el nivel máximo. González también señaló que Paraguay ocupa una posición destacada en el ranking de sostenibilidad de la Fédération Internationale de l’Automobile (FIA) y que este fue el primer rally de Sudamérica en implementar este esquema de reducción y compensación de emisiones, aunque hubo un antecedente diferente en 2013.
¿Y qué significa compensar? Allí aparecen los créditos de carbono. Cada uno representa una tonelada de CO₂ equivalente reducida, evitada o capturada mediante una actividad ambiental. En este caso, provinieron de proyectos forestales desarrollados en Paraguay, vinculados con conservación, reforestación o plantaciones.
Es importante aclarar que esto no significa plantar árboles después del Rally. Los créditos ya existían y representan acciones realizadas y certificadas. Una vez determinada la huella de carbono, los créditos equivalentes son cancelados en un registro trazable para evitar que vuelvan a utilizarse.
Créditos no pueden volver a utilizarse
Para González, este mecanismo puede incentivar nuevos proyectos de conservación de bosques, reforestación, electromovilidad, gestión de residuos e industrias sostenibles. Así, detrás de estos conceptos hay un proceso concreto: medir el impacto ambiental, reducir las emisiones que sea posible evitar y compensar aquellas que permanecen.


