El monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la Diócesis de Caacupé, durante la misa de esta mañana advirtió sobre la influencia que tienen los valores materiales y comerciales en la vida cotidiana y llamó a los fieles a no permitir que el deseo de consumir, acumular o buscar reconocimiento termine desplazando los principios cristianos.
En su homilía, pidió no amoldarse al mundo actual, sino renovar la mente para discernir y señaló que esa transformación no debe quedarse únicamente en el plano intelectual, sino alcanzar la manera de mirar y relacionarse con los demás. Propuso recuperar el valor de la caridad y de los pequeños gestos frente a una dinámica social atravesada por el consumo y la búsqueda de reconocimiento.
Valenzuela dijo que en lugar de acumular bienes innecesarios y ostentosos, uno debe elegir la sencillez en la cotidianeidad. Para el obispo, el ejemplo de vida de San Francisco de Asís, caracterizado por la sencillez, permite contrastar una sociedad actual que valora cada vez más lo material y cuya forma de vida no está basada en la humildad y el servicio, precisamente.
También cuestionó “la necesidad permanente de estar pendientes de lo que otros piensan, dicen o muestran”, y mencionó el teléfono celular como una herramienta “que puede generar distracciones incluso durante la celebración eucarística” y en otros espacios.
Pequeños gestos
El obispo sostuvo que frente a esa realidad no son necesarias acciones extraordinarias, sino recuperar conductas sencillas que expresen consideración hacia los demás. Mencionó sonreír, escuchar sin apuro, ayudar a una persona, visitar a quien está solo, levantar el ánimo de alguien que atraviesa un momento difícil o brindar apoyo.
“Muchas veces no se trata de hacer cosas grandes ni espectaculares, sencillamente una sonrisa acogedora, escuchar un poco sin apuro, una ayuda, levantar el ánimo al que está decaído”, manifestó en la parte final de su homilía.


