Más que cuidado, los niños mayores de 5 años requieren guía y compañía

Cuando termina la jornada escolar y los padres siguen trabajando, muchas familias deben decidir dónde dejar a sus hijos. La psicopedagoga Zunilda Miskinich advierte que, después de los 5 años, los pequeños necesitan actividades acordes a su desarrollo.

| Por La Tribuna
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.La especialista en conducta infantil aclara que un espacio ideal es aquel en el que los adultos se adaptan al niño y no a la inversa.Gentileza

Cuando termina la jornada escolar, para muchas familias surge la gran pregunta. ¿Quién acompaña a los chicos mientras los adultos todavía trabajan? A partir de los 5 años, la necesidad de cuidado no desaparece, pero cambia. Ya no se trata solamente de atender necesidades físicas, sino de ofrecer un entorno donde puedan jugar, relacionarse y seguir desarrollándose.

La psicopedagoga especialista en manejo conductual de niños Zunilda Miskinich explica que, después de sus primeros cinco años de vida, los niños ya no juegan simplemente al lado de otros, sino con otros. “Ellos negocian, comparten, siguen reglas, aprenden a perder, ganar y desarrollan habilidades sociales. También necesitan adultos que los ayuden a detenerse, pensar y controlar sus impulsos”, detalló.

Sin embargo, existen menos espacios pensados específicamente para esta etapa. Para la profesional, detrás de esta falta de alternativas pesa una idea equivocada; se piensa que después de los 5 años “ya son grandes”. El problema se vuelve evidente cuando la jornada escolar dura cuatro o cinco horas, mientras el horario laboral de los padres se extiende ocho o nueve. “Hay un bache de tiempo enorme”, resume.

El modelo de “guardería” ya no se utiliza

La experta sostiene que extender el modelo de “guardería” no alcanza y de hecho, ya está desfasado. Para los mayores de 5 años se necesita otra propuesta, que incluya cocina, arte, experimentos, deportes o robótica, además de profesionales preparados para acompañar conflictos y resolverlos mediante el diálogo.

Cuando estas alternativas no existen, el cuidado puede terminar desplazándose hacia las pantallas. “Particularmente sostengo el peligro del gran enemigo; las pantallas y la soledad silenciosa”, advierte. Y es que pasar varias horas frente al celular o la televisión puede limitar la creatividad y favorecer el aislamiento.

Mirar el clima emocional más allá de la estructura

A la hora de elegir un espacio para que los chicos nos esperen hasta la salida del trabajo, Miskinich recomienda mirar más allá de las instalaciones edilicias. “El clima emocional está por encima de los espacios bonitos. Importa cómo los adultos escuchan, ponen límites, acompañan los conflictos y generan vínculos”, sostiene.

El desafío, entonces, no consiste solamente en ampliar la oferta de lugares de cuidado, sino en crear propuestas acordes con una etapa que todavía necesita acompañamiento, aunque de forma diferente.

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