A los 89 años, cuando podría pensarse que ya no quedan demasiadas novedades por descubrir, don Albino Figueredo Cutier encontró una. Entre hilos, un bastidor y recuerdos familiares, retomó una antigua técnica para fabricar hamacas y terminó convirtiendo esa actividad en un pequeño emprendimiento.
La historia comenzó mucho antes. Durante su infancia, conoció el trabajo gracias a un tío que fabricaba hamacas artesanales y también vio a otras mujeres de su familia dedicarse al oficio. Él aprendió observando y practicando, aunque su vida tomó después otro rumbo.
Durante muchos años, trabajó en estancias del departamento de Concepción y, luego, cuando ya tuvo sus propios animales, se dedicó a la actividad ganadera. La fabricación de hamacas quedó atrás hasta que, apenas este año, volvió a despertar su interés por aquella tarea que había aprendido en su familia.
Las manos nunca pierden la memoria
Don Albino es padre de 14 hijos, todos con su esposa, Ancelma Giménez, fallecida en el año 2011. “Nos llevábamos demasiado bien”, recordó con cariño.
Aunque su familia lo acompaña mucho y no tiene quejas al respecto, en una de esas tardes solitarias, Albino pensó que podía darle utilidad a sus horas, e incluso manejar su propio dinero, ya que no cuenta con jubilación. Así fue como recordó el viejo bastidor que estaba en casa de un familiar, lo trajo y, poco a poco, descubrió que la memoria no solo se compone de recuerdos, sino que también es mecánica. Al manipular los hilos, de sus laboriosas manos poco a poco fue saliendo la magia. La primera hamaca estuvo lista en una semana, y gustó tanto el resultado, que en la familia comenzó a correr la voz y le hicieron pedidos. Varios miembros de su familia compraron su trabajo y ahora ya cosecha clientes entre sus vecinos. Así, casi sin darse cuenta, don Albino formó un emprendimiento que lo mantiene activo, alegre y productivo. “Si me acostaba todo el día no iba a pensar luego nada bueno, con esto estoy en movimiento y estoy muy sano”, nos cuenta en entrevista.
Un abuelo mimado en TikTok
Su historia tomó otro impulso cuando su nieta, Sofía Torres, publicó un video del abuelo trabajador en su cuenta de la red social TikTok. En horas, el material tuvo cientos de vistas y Albino ganó un club de fans que también mostró interés en comprar sus hamacas. Entusiasmado, nos contó que actualmente está trabajando en un pedido especial para un niño.
A sus 89 años, cumplidos el 30 de marzo de este 2026, don Albino dice que disfruta del reconocimiento que le proporcionaron las redes sociales, y confiesa que le encanta brindar entrevistas. “Aunque sea a esta edad voy a ser famoso”, dice con una alegría contagiante.
A veces, los antídotos contra la rutina están más cerca de lo que imaginamos. En las tradiciones familiares también pueden encontrarse nuevas motivaciones para seguir adelante. Y uno de los secretos, según este caballero de 89 años y mucha experiencia de vida, parece estar en mantener la mente activa, no dejar de aprender y animarse siempre a crear.


