Zonas escolares seguras necesitan algo más que límites de velocidad

El ingreso y la salida de estudiantes genera momentos de alta exposición al tránsito en las inmediaciones de los colegios. El arquitecto urbanista Diego Sotomayor propone mejorar la infraestructura, ordenar los horarios y reforzar los controles para reducir riesgos.

| Por La Tribuna
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.Si bien en muchas instituciones se cuenta con personal de la PMT para ayudar con el cruce de estudiantes, el arquitecto remarcó que urge presencia más constante y en todas las escuelas.Gentileza

Las zonas escolares deberían ser espacios especialmente protegidos frente al tránsito vehicular, pero el cumplimiento de las reglas y la infraestructura disponible todavía presentan desafíos. En Paraguay, la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial N.° 5.016/14 define como zona escolar el tramo comprendido entre 50 metros antes y 50 metros después del acceso principal a una institución educativa. En ese sector, la velocidad máxima para vehículos particulares y buses no debe ser mayor a 20 kilómetros por hora.

El arquitecto urbanista Diego Sotomayor señaló que, además de hacer cumplir las normas existentes, se pueden incorporar soluciones de diseño para reducir los riesgos que enfrentan niños y adolescentes al entrar y salir de clases. Una de ellas sería que las nuevas instituciones educativas contemplen dársenas (sector auxiliar en la calzada o la vereda destinado al ascenso y descenso de pasajeros) dentro de sus terrenos, de modo que los alumnos puedan bajar tranquilamente de sus vehículos.

Definir claramente espacios para el cruce

También planteó implementar cruces peatonales elevados frente o cerca de los accesos principales. Estas estructuras permitirían dar un espacio definido para el cruce y, al mismo tiempo, funcionarían como reductores de velocidad.

Otra alternativa, aconsejó el experto en urbanismo, es implementar horarios escalonados de ingreso y salida de los estudiantes. “Funcionaría distribuir el movimiento de estudiantes según los niveles, que ingrese primero nivel inicial, luego primaria y más tarde secundaria, evitando así que todos se concentren al mismo tiempo frente a los establecimientos”, planteó el profesional.

Urge mayor presencia de agentes de tránsito

La presencia de agentes de tránsito durante las horas pico también debería reforzarse, consideró el arquitecto. Si bien la Municipalidad suele disponer de personal de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) en los horarios de entrada y salida de colegios ubicados sobre avenidas principales, Sotomayor consideró que esta presencia puede mejorarse.

Aun con nuevas reglas, Sotomayor sostiene que uno de los principales problemas sigue siendo la educación vial de los conductores. Los vehículos no siempre respetan los cruces peatonales y es frecuente que padres estacionen en doble o triple fila frente a las instituciones educativas, una práctica que está prohibida y que entorpece la circulación.

No se puede depender solo de la atención

El objetivo, según Sotomayor, es que el entorno escolar deje de depender únicamente de la atención de conductores y peatones, pues un momento de descuido puede ocasionar accidentes. Sin embargo, la infraestructura, la organización de horarios y el control tienen menos probabilidades de falla. En definitiva, es necesaria una estrategia común para que llegar a la escuela no implique exponerse innecesariamente al tránsito.

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