El desafío de convertir a Asunción en una ciudad inteligente no necesariamente comienza con grandes inversiones tecnológicas. También puede empezar con algo tan cotidiano como respetar las normas de tránsito, ordenar el estacionamiento, mejorar el transporte público o educar a los ciudadanos. Esa fue una de las ideas que atravesó el segundo Congreso y Expo Smart City Paraguay, que culminó ayer en Asunción.
Durante las dos jornadas, especialistas nacionales e internacionales analizaron innovación urbana, sostenibilidad, tecnología y calidad de vida, con experiencias aplicadas en distintas ciudades. Una de las principales conclusiones fue que la tecnología adquiere verdadero sentido cuando permite comprender las necesidades de la población y generar respuestas concretas.
Se pueden comenzar acciones sencillas
Fernando Loza, cofundador de Certus Group, consultora organizadora del encuentro, sostuvo en entrevista con La Tribuna que Asunción puede comenzar ese proceso con acciones inmediatas y de menor escala. Mencionó como ejemplos la creación de reglas claras para el tránsito, el cumplimiento de las ordenanzas, la aplicación de multas y la capacitación de los conductores.
El tránsito fue uno de los puntos que más llamó la atención. Loza consideró que el caos vehicular está relacionado con la falta de alternativas eficientes de transporte público. Una red que funcione y ofrezca unidades en buenas condiciones podría incentivar a los ciudadanos a dejar sus vehículos particulares.
“El cambio puede empezar por pequeñas cosas”, señaló, al referirse también al reciclaje y la gestión de residuos. A su criterio, estos procesos deben formar parte de un plan estratégico que comience clasificando la basura en los hogares.
La inteligencia artificial puede ordenar la ciudad
El congreso también mostró soluciones digitales ya aplicadas en otras ciudades, como sistemas de estacionamiento medido, plataformas que concentran trámites municipales y alternativas de movilidad sustentable; todas nuevas herramientas que se aplican hoy en la ciudad de Córdoba.
Pero la tecnología no puede resolverlo todo. Loza insistió en que la conducta humana es fundamental y que la educación vial debe comenzar desde la infancia. “De poco sirve ordenar las calles si los ciudadanos siguen incumpliendo las reglas”, sostuvo.
En esa mirada, la ciudad inteligente no es solamente la que tiene más sensores, aplicaciones o cámaras, sino la que logra que la tecnología, la gestión pública y la ciudadanía funcionen juntas y cómodamente.


