Menos pantallas y más juego, claves para regular al niños

La psicopedagoga Zunilda Miskinich, especialista en abordaje conductual de niños, sostiene que muchas conductas que preocupan a docentes y padres se replican desde el entorno familiar y advierte que el uso ilimitado de pantallas genera dificultades para la regulación emocional de los infantes.

| Por La Tribuna
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.El uso excesivo de pantallas es la causa principal de la desregulación emocional de los niños en la actualidad; por eso, limitar el acceso a estos dispositivos es clave.Gentileza

Los llamados de la escuela por peleas, interrupciones o conductas difíciles pueden llevar a las familias a preguntarse qué está haciendo el docente para manejarlas. Sin embargo, la psicopedagoga y especialista en abordaje conductual de niños Zunilda Miskinich propone mirar también hacia el hogar donde reside el pequeño.

Desde su experiencia de trabajo con maestras y familias, sostiene que muchas conductas observadas en el aula coinciden con las que los niños presentan en casa. Señala que el entorno familiar influye en el aprendizaje y la conducta que luego se replica en la escuela.

Otro factor que ocasiona la mayoría de las desregulaciones emocionales de los chicos en la actualidad es el uso ilimitado de pantallas. Según Miskinich, la sucesión rápida de imágenes que se da en los videos cortos puede acostumbrar al cerebro a recibir estímulos inmediatos y trasladar esa necesidad a otras actividades. Reducir el tiempo de uso de dispositivos y ofrecer juegos, dibujos o actividades al aire libre ayuda a disminuir la ansiedad.

No se trata de buscar culpables en casa o en la escuela

La respuesta, sostiene, no consiste en elegir a quién culpar entre familia y escuela. El abordaje debe ser conjunto y propone cruzar información sobre la conducta en ambos ámbitos, establecer rutinas y anticipar al niño qué vendrá después. Esa previsibilidad brinda seguridad al niño y facilita la regulación.

La jornada extendida agrega otro desafío. En algunas instituciones, los niños permanecen desde las 6:30 hasta las 16:30. En este sentido, la especialista pide comprensión y trabajo coordinado entre docentes y padres, en lugar de señalarse mutuamente las responsabilidades.

Miskinich plantea que cuando llega el momento inevitable de llamar a los padres para tratar la conducta del pequeño, aconsejó que la conversación evite etiquetas como “malcriado” y que se centre en qué conducta aparece y cómo intervenir.

Para la especialista, el objetivo no debe ser que el niño se regule únicamente para la tranquilidad del adulto. “Aquí lo importante es el chico”, remarcó. Y, en este sentido, el bienestar emocional y mental del infante debe estar antes que la exigencia pedagógica.

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