San Bernardino celebra hoy 145 años de fundación con una historia estrechamente ligada al lago Ypacaraí y al desarrollo del turismo paraguayo. Fundada el 24 de agosto de 1881, en el periodo posterior a la Guerra de la Triple Alianza, la ciudad nació como una colonia de inmigrantes europeos y con el paso del tiempo se transformó en la tradicional villa veraniega del país.
El lago es, hasta hoy, parte esencial de su identidad. A lo largo de sus costas se desarrollaron espacios que se convirtieron en puntos de encuentro para generaciones de paraguayos y visitantes. La Costanera de San Bernardino, con unos 850 metros de recorrido, reúne caminero, ciclovía, áreas de descanso y miradores desde donde se puede contemplar el paisaje del Ypacaraí.

En el sector de la playa se concentran además varios de los elementos que forman parte de la postal actual de la ciudad como las letras corpóreas, espacios para fotografías, sectores de paseo, áreas gastronómicas y lugares destinados a feriantes y artesanos. La zona de La rotonda también se convirtió en un punto tradicional para disfrutar del paisaje, adquirir artesanías y encontrarse con expresiones de la cultura local.

La música ocupa un lugar especial en este recorrido. En las inmediaciones de la playa se encuentra “La Morena”, una escultura inspirada en la historia vinculada a Demetrio Ortiz y Recuerdo de Ypacaraí. La obra, de tres metros de altura, rinde homenaje al compositor y propone incluso una experiencia interactiva con guaranias, conectando el paisaje del lago con una de las canciones más emblemáticas de la cultura paraguaya.
Pero la ciudad también guarda testimonios de sus primeros años. Entre ellos sobresalen la Casa Hassler y la Casona Büttner, espacios que preservan parte de la memoria de aquella colonia europea y que actualmente tienen una activa presencia cultural. La Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) incluye ambos sitios entre los principales atractivos turísticos de San Bernardino, junto con la Costanera, el Paseo del Recuerdo, el Mirador Bella Vista, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y otros puntos históricos.

Otro atractivo recientemente inaugurado es la escultura de “Pedro Canoero” que rinde homenaje a un remero y canoero que existió realmente y que recorría las aguas del lago Ypacaraí, en San Bernardino. Su historia inspiró a la cantautora argentina Teresa Parodi, quien compuso la conocida canción en 1983.
Otro capítulo fundamental es el Hotel del Lago, considerado uno de los grandes símbolos del nacimiento de San Bernardino como destino turístico. Construido a fines del siglo XIX, fue escenario de la llegada de viajeros y personalidades. El Club Náutico San Bernardino incluso recuerda que, en sus primeros años, utilizaba sus instalaciones para actividades sociales.

El Anfiteatro José Asunción Flores, inaugurado en 1992 y ubicado en las laderas de la ciudad, con vista hacia el lago es uno de los escenarios culturales y musicales más emblemáticos del país y durante décadas recibió grandes festivales y artistas nacionales e internacionales como en la actualidad.

Así, años después de su fundación, San Bernardino sigue siendo mucho más que un destino para el verano. Es una ciudad donde conviven el lago, la playa, las antiguas casonas, la música, la gastronomía, las ferias, la fe y los nuevos espacios de recreación. Una identidad construida durante generaciones y que convirtió a la ciudad en una de las postales más reconocibles del Paraguay.


