El nivel educativo de la población paraguaya muestra un avance significativo. De acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), la cantidad de personas con más de 13 años de estudio pasó de 861.000 en el año 2022 a 996.000 en el 2025.
Sin embargo, el aumento de los años de formación no necesariamente se traduce en una respuesta a las necesidades del mercado laboral. El principal desafío está en qué carreras eligen estudiar los jóvenes y en la cantidad de profesionales que el país logra formar en las áreas que verdaderamente demandan las inversiones en estos tiempos.
Los datos de egresados del 2024 reflejan una marcada concentración en carreras tradicionales. Ese año terminaron sus estudios unos 3.200 abogados, cerca de 2.000 enfermeros y una cifra similar de administradores de empresas.
Diferencia numérica es muy marcada
En contraste, las carreras vinculadas a áreas técnicas e industriales registraron una cantidad mucho menor de egresados. En el año 2024 hubo alrededor de 400 profesionales egresados del sector informático, solo 48 ingenieros electromecánicos egresados, 24 ingenieros en Electricidad egresados y apenas 23 titulados en ingeniería electrónica.
La diferencia se vuelve más significativa al observar las posibilidades de inserción laboral en Paraguay. Mientras la empleabilidad de las ingenierías supera el 78%, en Derecho solo tiene un 22% de oportunidades laborales, según los datos oficiales sobre la realidad de la formación y el mercado de trabajo.
Este desequilibrio plantea un cuello de botella para el trabajo en nuestro país, alerta el experto en empleos Enrique López Arce. Paraguay sigue formando masivamente profesionales en carreras donde ya existe una importante cantidad de egresados, mientras sectores que requieren contratar a profesionales con conocimientos técnicos y especializados encuentran dificultades para acceder a los perfiles que necesitan.
Inversores no encuentran los profesionales que necesitan
La situación también aparece cuando se analizan nuevas inversiones que lleguen al país. Una de las consultas que surgen cuando llegan los inversores a nuestro país para grandes proyectos industriales y tecnológicos es cuántos ingenieros especializados están disponibles en el Paraguay. La respuesta no satisface las expectativas de los inversores internacionales, teniendo en cuenta que, por ejemplo, en Estados Unidos el 50% de los empleos pertenece al rubro tecnológico.
El desafío, por tanto, ya no pasa solamente por aumentar los años de estudio o ampliar el acceso a la educación superior. La discusión también apunta a que los jóvenes enfríen la cabeza y apunten a formarse en áreas que demanda el presente, pues estas son las que definirán la capacidad del país para atraer inversiones. A su vez, el Gobierno tiene la misión de incentivar a los jóvenes con carreras de ingeniería subsidiadas, de manera a que a futuro no solo se genere empleo, sino que como país podamos competir en sectores de mayor desarrollo.


