Llegar a Eusebio Ayala es encontrarse con una ciudad donde la historia no permanece solamente en los libros. Se siente en sus tradiciones, en sus celebraciones y también en el aroma de la chipa recién horneada que acompaña a los viajeros que transitan por la ruta PY02. La antigua Barrero Grande, ubicada a unos 72 kilómetros de Asunción, guarda una identidad construida entre la memoria de uno de los episodios más dolorosos de la historia paraguaya y una gastronomía que se convirtió en fuente de trabajo para cientos de familias.
Fundada en 1770 con el nombre de Barrero Grande, la ciudad adoptó posteriormente la denominación de Eusebio Ayala, en homenaje al expresidente de la República nacido en esta localidad.
Pero si hay una tradición que identifica a la ciudad dentro y fuera del departamento de Cordillera es la elaboración de la chipa Barrero. Más de medio centenar de chiperías mantienen activa esta práctica y convierten a la gastronomía en uno de los principales motores económicos locales.
Un lugar para recordar
A unos 17 kilómetros del centro urbano se encuentra el Campo de Acosta Ñu, uno de los principales sitios históricos vinculados a la Guerra de la Triple Alianza. Allí se libró, el 16 de agosto de 1869, una de las batallas más trágicas de la contienda, recordada por la participación y la muerte de numerosos niños paraguayos, además de ancianos y heridos.
La fecha del 16 de agosto adquiere así una dimensión especial en la ciudad. Las actividades comienzan incluso antes y se extienden durante el mes, con celebraciones que combinan memoria, cultura y tradición.
Literatura y tradición
Dentro de la ciudad también se encuentra el Chipa Literario, un espacio que combina la lectura de obras de autores nacionales con la posibilidad de disfrutar de la gastronomía típica.
La naturaleza forma parte igualmente del paisaje local. El distrito, de unos 338 kilómetros cuadrados y con aproximadamente 22.000 habitantes, está atravesado por los arroyos Tacuatí, Ropé, Yuquyry, Paso Malo y Piribebuy, cuyas aguas forman también atractivos naturales como el salto del arroyo Ropé.
Eusebio Ayala es una ciudad para conocer a través de sus sabores, caminar desde el presente hacia la memoria y descubrir cómo una comunidad mantiene vivas sus tradiciones.


