Los problemas de conducta, indisciplina y violencia que existen hoy en las aulas de las escuelas paraguayas no se presentan de la misma manera en todos los contextos. La viceministra de Educación Básica, Marien Peggy Martínez Stark, señaló que existen diferencias entre las escuelas urbanas y rurales, y que estas deben ser consideradas al momento de comprender qué hay detrás de las reacciones de los niños.
En las instituciones de la capital y otras zonas urbanas, explicó, los estudiantes están expuestos desde edades tempranas al uso de pantallas y, por ende, a una gran cantidad de estímulos e información. Esta situación, según indicó, puede incidir en la forma en que los niños manejan la frustración y controlan sus impulsos.
En cambio, en las comunidades rurales se encontró una dinámica diferente. La menor presencia de pantallas genera otro clima dentro de las aulas. Además, los contextos de vida, y las condiciones familiares influyen en el comportamiento de los estudiantes.
En escuelas con muchas carencias, las prioridades son otras; hay chicos que van a estudiar entusiasmados por recibir el plato de comida del programa Hambre Cero, y al haber otras necesidades, los problemas de conducta pasan a segundo plano. No hay tiempo para armar conflictos con compañeros cuando lo que preocupa es tener cómo alimentarse y conseguir unos zapatos para asistir a clases.
Violencia e indisciplina aparecen cada vez más temprano
En escuelas urbanas, la problemática aparece cada vez a edades más tempranas. La viceministra relató que los docentes realizan frecuentes llamados a entrevistas con los padres por indisciplina de los estudiantes desde los primeros años de escolaridad. “A los 6 años ya se está instalando el problema de la conducta y la violencia”, afirmó la viceministra.
Para la autoridad educativa, detrás de una indisciplina que genera preocupación puede existir una situación que el niño está intentando expresar. Por eso, considera necesario que la escuela no se limite a corregir el comportamiento, sino que también busque comprender sus causas y el entorno en el que se desarrolla el chico.
Herramientas para conectar sin pantallas
En este punto, el vínculo familiar ocupa un lugar central. Marien Peggy Martínez detalló que el MEC trabaja en estrategias destinadas a recuperar espacios de encuentro entre padres e hijos, mediante portafolios que se envían a las familias en el marco del programa Ñe’ẽry y cuentos difundidos a través de emisoras de radio, con propuestas que permitan compartir tiempo con los niños sin la presencia permanente del celular.
La viceministra remarcó que la tecnología no es un problema en sí mismo. El desafío, sin embargo, está en el acompañamiento de los adultos y en saber qué contenidos consumen nuestros pequeños.


